Demografía
La política migratoria «laxa» no garantizará la sostenibilidad de las pensiones en España
Fedea aboga por la llegada controlada de extranjeros, con alta cualificación, y dominio del idioma para su integración. La tasa de dependencia de las pensiones se duplicará en las próximas décadas por la merma de trabajadores
ABC, , 19-03-2022La presión demográfica por el envejecimiento de la población tensionará las cuentas de la Seguridad Social en las próximas décadas. La ganancia de esperanza de vida, por un lado, y la reducción de la natalidad en los últimos años por otro, empañan el horizonte financiero para el sistema público de pensiones, que deberá de abordar medidas para mejorar su balance entre ingresos y gastos, ya que esta tendencia obligará en el medio plazo a pagar más prestaciones a más personas mayores, contando con menos ingresos por cotizaciones sociales procedentes de una población en edad de trabajar que se verá menguada de aquí en adelante.
En un reciente estudio publicado por Fedea, el director ejecutivo de la Fundación, Ángel de
la Fuente, analiza esta circunstancia y la conclusión es poco halagüeña, ya que no parecen existir soluciones sencillas para revertir esta progresión demográfica. Es más, el economista apunta que una «tentación» para dar una salida rápida al problema sería el propiciar una llegada masiva de inmigrantes, si bien advierte de que «una política migratoria laxa» no ofrecería «soluciones indoloras a los problemas de nuestras pensiones». De hecho, el experto apuesta por una política migratoria proactiva y selectiva que busque atraer a inmigrantes «bien cualificados y tan culturalmente cercanos como sea posible».
No en vano, el problema esta servido. Todas las proyecciones demográficas apuntan a que las próximas tres décadas habrá un déficit de personas en edad de trabajar, lo que mermará la capacidad de cubrir con los ingresos por cotizaciones todo el gasto generado por las prestaciones de una población pasiva que se acrecentará con el paso de los años. De entrada, tal y como recoge el informe ‘España 1970-2070: Tendencias y proyecciones demográficas con un ojo puesto en las finanzas del sistema de pensiones’ desde Eurostat estiman un rápido aumento de la esperanza de vida para quienes nazcan entre 2019 y 2070, llegando al final del periodo a los 87,1 años para los hombres y 91,4 años para las mujeres. Mientras que el INE y AIReF dibujan una senda más moderada, donde la esperanza de vida se sitúa en los 85,8 años y 90 años, respectivamente.
Impacto limitado de la inmigración
Además, en materia de natalidad, los tres organismos mencionados estiman una merma de tasa de natalidad que (1,27 hijos por mujer en 2019) que solo se recuperaría para dentro de medio siglo, cuando se alcanzarían los 1,49 hijos por mujer. Y aún así, se encontraría lejos de la tasa de reposición, que sería de 2,1 hijos por mujer para mantener los niveles de población en ausencia de flujos migratorios.
De este modo, la inmigración, aparente solución fácil al problema tampoco arroja unas proyecciones que puedan asegurar una reposición total de la población, y menos aún en un nivel correlativo a las cotizaciones sociales que deberían de generar con sus puestos de trabajo para acercar el equilibrio financiero del Sistema. «Necesitaríamos que el grueso de los inmigrantes deberían ser jóvenes con un nivel de cualificación elevado y un buen dominio del idioma, lo que podría no ser fácilmente alcanzable, especialmente si el flujo migratorio es elevado», apunta el documento de Fedea.
En este sentido, los expertos y organismos de análisis como Eurostat estiman que el saldo migratorio se reduzca estrepitosamente en los próximos años producto de las peores perspectivas por la coyuntura económica incierta. Así, para 2025 este saldo sería de 200.00 personas, y que seguiría cediendo margen hasta los 170.000 para el 2070. En este punto, el saldo previsto por AIReF alcanzaría los 500.000 y se situaría en 300.000 personas para 2070 según el INE.
Reflejo en las cuentas
El Gobierno, más allá, parece haber tomado conciencia de la situación, si bien no ha previsto por el momento una reforma que resuelva los problemas derivados de este envejecimiento demográfico. Estos peores años de tensionamiento financiero coincidirán con las jubilaciones de la generación del ‘baby boom’. La AIReF estima que esta circunstancia amplíe la brecha entre ingresos y gastos hasta aquilatar un déficit de 60.000 millones de euros para 2050. Y sin embargo, la medida prevista para mitigar el impacto de la coyuntura, el denominado factor de equidad intergeneracional, tan solo lograría cubrir algo más del 2% de todo el déficit acumulado en la década más dura de las jubilaciones del ‘baby boom’, tal y como apuntan los expertos del Grupo de Investigación en Pensiones y Protección Social de la Universidad de Valencia y la Universidad de Extremadura.
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