El 16% de la población vasca vive en exclusión social
La desigualdad en Euskadi crece por la pandemia y la denominada sociedad expulsada se multiplica por cinco desde 2018 hasta superar los 100.000 afectados
Diario Vasco, , 25-02-2022Cada vez se conocen más datos sobre las consecuencias sociales que ha dejado la pandemia. Mientras la situación epidemiológica mejora en Euskadi, miles de vascos luchan cada día por salir de la situación de pobreza en la que se han visto inmersos por la crisis sanitaria. Algunos ya vivían con dificultades económicas antes de la llegada del coronavirus y otros han visto sus ingresos caer en picado durante la pandemia. Sea como fuere, «la cohesión social en Euskadi ha sufrido un ‘shock’ sin precedentes» con la irrupción del SARS CoV-2 y así lo recoge el estudio ‘Exclusión y desarrollo social en Euskadi’, elaborado por la Fundación Foessa y Cáritas y presentado ayer en Bilbao.
Pese a que se mantienen las tasas elevadas de integración social en la sociedad vasca, han crecido con fuerza las situaciones de exclusión severa alcanzando a 100.000 personas en Euskadi. La denominada sociedad expulsada se ha multiplicado por cinco desde 2018 hasta 2021, según este documento, que asegura que un 16,3% la población vasca vive en situación de exclusión social, es decir, uno de cada seis habitantes. En total son 360.000 personas. Las grandes damnificadas por el Covid son las familias más frágiles y desfavorecidas, que ya se encontraban en situación de vulnerabilidad antes de esta crisis.
Se duplica el desempleo familiar. Ya se podía intuir cuando estalló la pandemia en la primavera de 2020 y después de confirmó: la crisis del coronavirus ha sacudido el mercado de trabajo. El desempleo familiar en Euskadi se ha duplicado desde 2018 a 2021 hasta alcanzar las 80.000 familias. Y no solo eso. Durante la crisis, «la situación de que el sustentador del hogar se encuentre en paro de larga duración se ha multiplicado por tres» y en estos momentos hay 48.000 familias afectadas. Sin trabajo no hay ingresos y la pobreza se agudiza. Según recoge el documento, en Euskadi hay 115.000 hogares que dependen económicamente de una persona sustentadora principal que sufre inestabilidad laboral grave y que en el último año ha estado tres o más meses de desempleo y ha tenido tres o más contratos diferentes en tres o más empresas.
Viviendas inseguras. El pago del alquiler o la hipoteca ha dejado a 113.000 familias en situación de pobreza severa. Durante estos últimos años el acceso a una vivienda digna se ha convertido en un derecho inaccesible para muchas familias, que sufren la inseguridad y la inadecuación de su hogar, Los datos hablan por sí solos. 39.000 familias viven en una vivienda insegura en Euskadi, lo que significa que existe una tenencia en precario, amenaza de expulsión, violencia doméstica o inseguridad de sus miembros. Además, 52.000 hogares viven en una vivienda inadecuada, con deficiencia grave en la construcción o suministros.
Sin acceso a medicamentos. Los problemas económicos han afectado directamente en la salud de los vascos. La reducción de los ingresos ha generado que 64.000 hogares (7% del total de Euskadi) sufran falta de acceso a medicamentos, tratamientos o dietas, según el informe, que recoge que esta realidad «se dispara entre los hogares en situación de exclusión». Afecta a cuatro de cada diez de estos últimos. Además, «el estado de ánimo y la salud mental irrumpen como elementos clave en términos de calidad de vida».
Las claves
Situación actual: se mantienen las tasas elevadas de integración social, pero crece la exclusión severa
Afectados: las grandes damnificadas son las familias más frágiles que ya eran vulnerables antes del Covid
Dificultades para un hogar: el pago del alquiler o la hipoteca deja a 113.000 familias en situación de pobreza severa
Crece el aislamiento. Ha crecido el número de hogares con personas solas que no cuentan con apoyo para situaciones de enfermedad o dificultad. Ya son 45.000 vascos.
Mayor brecha por ingresos. A raíz de la pandemia ha crecido la desigualdad económica. Esto es, la brecha entre las familias con más y menos ingresos se ha agrandado. «La crisis sanitaria no ha hecho más que agudizar la desigualdad». Así, el estudio concluye que «la diferencia entre la población con más y menos ingresos ha aumentado más de un 18 por ciento desde el inicio de la crisis de 2008». Los más afectados son los inmigrantes, los jóvenes, las mujeres y las familias con hijos a cargo.
Las más afectadas, las mujeres. El género también influye en las consecuencias sociales del Covid y las mujeres son las más afectadas. En los hogares sustentados por hombres la incidencia de la exclusión social es del 15,5%, frente al 18,1% en los sustentados por mujeres. La tasa de exclusión social en los hogares monoparentales en los que el adulto es una mujer roza el 32%. Normalmente se intensifica aún más esta pobreza cuando la madre tiene menos de 45 años.
Ser extranjero, factor de exclusión. Además del género, ser extranjero es uno de los factores principales de exclusión social en Euskadi. Casi seis de cada diez hogares encabezados por una persona inmigrante se encuentran en situación de exclusión. En estos hogares existe cinco veces más incidencia de exclusión que en los encabezados por alguien de nacionalidad española, «lo que dibuja una nueva línea de profundidad en la sociedad fracturada». Este colectivo, además, duplica la tasa de paro total, lo que dificulta su situación.
Los jóvenes afrontan dos crisis. El coronavirus también ha afectado de manera especial a los jóvenes. «La edad y la etapa vital ganan fuerza como brechas en la exclusión social». La tasa de exclusión de la población menor de 30 años es 1,5 veces superior a la media, y diez veces superior a la de la población mayor de 65 años.
Apagón digital. Casi la mitad de los hogares en exclusión social, unos 64.000, sufren el apagón digital. Esta situación afecta principalmente a las personas mayores de 65 años y a quienes viven solos. El 19% de los hogares excluidos (24.000 familias) sufren estas consecuencias de manera más seria. «Han perdido oportunidades de mejorar su situación debido a cuestiones digitales o falta de conexión, de dispositivos informáticos o de habilidades digitales».
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