Uribe Kosta y Cruz Roja aúnan esfuerzos para fortalecer la atención social
Ambas entidades han firmado un convenio con el fin de crear programas para «apoyar a los colectivos más vulnerables»
El Correo, , 02-02-2022sopela. La Mancomunidad de Uribe Kosta y la institución humanitaria Cruz Roja Bizkaia vuelven a unirse en su propósito de «seguir prestando apoyo a los colectivos de la comarca que más lo necesiten». Ambos organismos se reunieron durante la mañana de ayer para firmar el convenio anual. Un contrato que supera la aportación del pasado año, pasando de 20.000 a 30.000 euros. La diferencia económica reside en que la entidad que aglutina a los siete municipios –Barrika, Berango, Gorliz, Lemoiz, Plentzia, Sopela y Urduliz– asumirá los gastos del alquiler del local que se encuentra en la calle Landabe de Sopela, y que hasta ahora la estaba abonando el Ayuntamiento de la propia ciudad costera.
El documento recoge el compromiso de ambas partes por poner en marcha programas de inclusión orientados a las comunidades más vulnerables, así como las personas mayores, la infancia o la juventud. «Este marco de colaboración nos da la solidez necesaria para seguir trabajando por reforzar y complementar los servicios sociales que disponemos», señaló Josu Landaluze, presidente de la mancomunidad y alcalde de Sopela, quien ha querido poner en valor el trabajo que realizan los más de 6.000 voluntarios que cuenta la provincia. Entre las muchas actividades que desarrolla Cruz Roja se encuentra el plan de intervención social, cuyo fin es abarcar las distintas ramas de la exclusión «desde un enfoque integral a través de una estrategia marco hacia la inserción». A la firma del contrato acudieron también Víctor Gutiérrez, presidente de la organización humanitaria en Bizkaia, y Mari Luz Palacio, vicepresidenta de relaciones institucionales, quienes quisieron agradecer «el esfuerzo realizado».
Objetivos
¿Cuáles son los proyectos que se desarrollarán? A pesar de que el programa engloba múltiples iniciativas, las acciones más representativas podrían resumirse en cuatro: atención a personas en situación de vulnerabilidad, evitar el fracaso escolar, envejecimiento activo y el voluntariado. En palabras de Gutiérrez, «trabajamos con todas los colectivos que por distintas razones se encuentren en una situación de debilidad, como podrían ser las mujeres, los enfermos, aquellos que tienen diversidad funcional, los refugiados o inmigrantes, entre otros. Nuestro compromiso es reforzar sus capacidades para llevar a la integración». Gracias a la firma del convenio, se pondrá en marcha el amparo para el pago de suministros vinculados a la pobreza energética, el acompañamiento hacia el sistema de protección social y el asesoramiento jurídico en materia de extranjería. Asimismo, dentro del ámbito educativo, se fortalecerá el proyecto de acompañamiento a niños y niñas en situaciones de complejidad para realizar distintas actividades, con el fin de que éstos puedan adquirir habilidades teóricas, personales y comunes, así como el refuerzo en los estudios y el apoyo en la realización de los deberes, o la actuación puntual en el reparto de material escolar, desayunos o meriendas. Junto a ello, las personas de mayor edad también forman parte de esta gran comunidad, y por ello, se ofrecerán talleres de manualidades, gimnasia, cursos, charlas, salidas y otras oportunidades para participar de manera conjunta. A su vez, se gestionará un sistema de préstamo de apoyos técnicos, como el servicio de alquiler de sillas de ruedas, camas articuladas, andadores o muletas por un mínimo precio. Finalmente, la red de voluntarios también es vital para Cruz Roja, quienes en palabras de Landaluze, «ayudan a construir una sociedad más igualitaria, y en definitiva, un mundo mejor». Por ello, se trabajará en la captación de nuevas personas con el propósito de «promover el papel activo de las personas mayores y motivar su participación social, valorando su capacidad y experiencia, y situándose como actores claves de la sociedad».
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