Fallece a los 94 años Sidney Poitier, el actor que rompió la barrera del color en Hollywood

Fue el primer negro en ganar un Oscar al mejor actor y una figura destacada en favor de los derechos civiles'

Diario Vasco, TERESA FLAÑO, 10-01-2022

Con el fallecimiento este viernes de Sidney Poitier a los 94 años desaparece una leyenda artística y social en la historia del cine, además de uno de los representantes del Hollywood dorado. Al margen de su buen hacer interpretativo, su importancia radica en que fue el primer actor negro en tumbar muchas barreras en una industria dominada por los blancos. Nombres como Will Smith o Denzel Washington no habrían triunfado si antes Poitier no hubiera logrado romper muchos estereotipos. Fue el primer afroamericano en besar a un mujer blanca en la pantalla, en ‘Adivina quién viene esta noche’ (1967), y también el primero en ganar un Oscar en 1964 por su interpretación en ‘Los lirios del valle’. Era una época donde las personas de raza afroamericana solo interpretaban a mayordomos, criadas, delincuentes o marginados. Poitier se convirtió en un referente para la generaciones venideras. En 1968 llegó a encabezar la lista de los actores más rentables. Ningún negro repitió puesto hasta cuarenta años después con Will Smith.

Un caballero elegante
Un caballero elegante
MIKEL G. GURPEGUI
En el ámbito social también fue una figura destacada y se convirtió en un apasionado implicado en el movimiento en defensa de los derechos civiles. Empleó su fama, entre otras acciones, para ayudar a organizar la histórica marcha a Washington de 1964 que contó con el histórico discurso del Martin Luther King ‘Tengo un sueño’. Y, junto a su amigo Harry Belafonte, llegó a ser perseguido por el Ku Kux Klan. Pero a pesar de ello también recibió las críticas de muchas personas de su misma raza que le acusaban de vivir como un blanco, y blancos que no aceptaban el peso que tenía en la industria. Él, a pesar de esas posturas contrarias, siempre se mantuvo como un hombre cauto y educado.

PELÍCULAS DESTACADAS
‘Semilla de maldad’ Richard Brooks (1955).

‘La esclava libre’ Raoul Walsh (1957).

‘Fugitivos’ Stanley Kramer (1958).

‘Los lirios del valle’ Ralph Nelso (1963).

‘Rebelión en las aulas’ James Clavell (1967).

‘En el calor de la noche’ Norma Jewison (1967).

‘Adivina quién viene esta noche’ Stanely Kramer (1967.

‘Un hombre para Yvy’ Stanley Kramer (1968).

Los inicios de Sidney Poitier tienen algo que bien podrían ser parte del guion de una de las películas en las que participó. Sus padres bahameños se encontraban de visita en Miami el 20 de febrero de 1927 cuando el parto se adelantó dos meses. De ahí que el futuro actor tuviera la doble nacionalidad, estadounidense y británica porque Bahamas era entonces una colonia. Creció en un ambiente pobre, sus progenitores le enviaron a Florida, donde conoció de primera mano el racismo, y trabajó como peón, friegaplatos antes de alistarse en el Ejército, mintiendo sobre su edad, para participar en la Segunda Guerra Mundial como parte del cuerpo médico.

Acento caribeño
Al regreso de la contienda, su meta fue dedicarse a la interpretación. Después de varios intentos, le rechazaron por su acento caribeño, y a base de tenacidad, logró entrar en el prestigioso grupo American Negro Theatre. En una representación de ‘Lisistrata’ llamó la atención de uno de los productores de la época clásica de Hollywood, Darryl F. Zanuck, que le contrató para una película sobre el racismo ‘Un rayo de luz’, de Joseph L. Mankiewicz. Fue el pistoletazo de salida para aparecer como secundario en un largo listado hasta que llegó ‘Semilla de maldad’ (1955), de Richard Brooks, donde, siguiendo con los estereotipos, interpretó a uno de los alumnos conflictivos y delincuentes principiantes con los que tendrá que lidiar un profesor.

Tras participar en ‘La esclava libre’ (1957) de Raoul Walsh, consiguió ser el primer negro candidato a un Oscar como mejor actor en ‘Fugitivos’ (1958), donde compartía protagonismo nada menos que con una de las estrellas de la época, Tony Curtis. La película estaba dirigida por Stanley Kramer, el cineasta que mejor partido sacó de Poitier.

El día que Sidney Poitier ganó la Concha de Plata en el Zinemaldia
El día que Sidney Poitier ganó la Concha de Plata en el Zinemaldia
AITOR ANSA
El Oscar le llegó poco después, en 1964, por ‘Los lirios en el valle’, una bienintencionada película de Ralph Nelson, donde ejercía de vagabundo manitas que ve recompensado su trabajo desinteresado en un convento de monjas. En su discurso de agradecimiento no hubo referencias ni al color de la piel ni a los derechos civiles, pero fue un momento histórico para los afroamericanos.

‘Rebelión en las aulas’ (1967), de James Clavell, fue otra de sus películas icónicas donde encarnaba a un profesor dispuesto a cambiar la vida de sus alumnos. Ese año fue fundamental en su carrera porque también rodó ‘En el calor de la noche’, de Norman Jewison, donde un detective sufría en sus propias carnes el odio y el racismo por el color de su piel, y ‘Adivina quien viene esta noche’, de Stanley Kramer, como un médico que acude a conocer a sus suegros, interpretados por Katharine Hepburn y Spencer Tracy. Con Kramer repitió al año siguiente en ‘Un hombre para Ivy’, que le trajo a Donostia, para recibir la Concha de Plata al mejor actor.

La carrera de Sidney Poitier, en imágenes.
Galería. La carrera de Sidney Poitier, en imágenes.

Después siguió apareciendo en bastantes películas, aunque fue espaciando sus apariciones, e incluso se pasó a la dirección, fundamentalmente comedias, con películas donde prácticamente todo el reparto era negro.

En 2002 recibió el Oscar honorífico y en 2009 Obama le reconoció con la Medalla de la Libertad porque «ha marcado hitos de excelencia artística y del progreso de Estados Unidos». El intérprete fallecido ayer abrió una senda a muchos y como señaló Denzel Washington, uno de sus ‘herederos’, cuando recibió el Premio Donostia: «Solo hay un Poitier».

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