Politóloga
Eva Silván: «Estamos a tiempo de revertir la segregación en los centros vascos»
Defiende que el sistema educativo debe «garantizar una oferta de calidad en el conjunto de los centros», una tarea «compleja y de largo recorrido»
Diario Vasco, , 27-10-2021Eva Silván tiene claro que la labor de la educación es dotar de las mismas oportunidades a todo su alumnado pero a día de hoy eso no se cumple en el País Vasco, según ha constatado en el informe ‘Evolución sociodemográfica del alumnado de Euskadi’ que ha publicado en la consultora que dirige, Silván and Miracle. Las conclusiones de este estudio las explica hoy en el Parlamento Vasco. Según expone, «en Euskadi se segrega y las oportunidades de los alumnos más vulnerables por origen o por situación socioeconómica no son las mimas que el resto de los estudiantes».
– ¿Por qué un estudio con una perspectiva sociodemográfica del alumnado vasco?
– Queríamos tener una fotografía de la sociedad actual real para que se pueda abordar la redacción de la futura ley de educación en base a datos. La sociedad vasca ha cambiado mucho en los últimos 25 años de cuando se aprobó la última ley educativa.
– ¿Y con qué se han encontrado?
– Con una sociedad más diversa que se refleja en la composición del propio alumnado en los centros. Por una lado tenemos un descenso de la natalidad muy acusada en la población ‘autóctona’ y por otro lado la llegada de población de origen extranjero en los últimos 20 años crece de manera exponencial y esa población es la que tiene mayor número de hijos. Esto no es ni bueno ni malo, es la realidad que tenemos, menos alumnos y más diverso.
Los datos
50% de los estudiantes de los centros públicos en los modelos A y B han repetido al menos una vez un curso, mientras que en la red privada desciende al 16%. En el modelo D, en la red pública ha repetido curso el 16% del alumnado frente al 7% de los de la red concertada.
17.900 alumnos de los 25.770 matriculados en enseñanza obligatoria en Euskadi había nacido en el extranjero en el curso 2019/20, lo que supone un 69,46% de ellos. Además el 81% del alumnado del modelo A de la red pública tenía un bajo nivel ISEC en 2017.
- ¿Cómo se refleja en el sistema educativo actual?
– Cuando cerramos el zoom comprobamos que los estudiantes de origen extranjero se matriculan principalmente en los modelos A y B, el 33% de ellos en centros públicos de estos dos modelos lingüísticos frente al 3% de matriculaciones en el modelo D privado. Por lo que constatamos que en Euskadi se segrega por origen, ya que encontramos centros que concentran el 40% de alumnado de un origen concreto. Y también vemos que se segrega por perfil socioeconómico. El alumnado de familias con bajos ingresos se matricula más en centros públicos A y B, y en el caso del modelo D también en centros públicos aunque de manera más proporcional.
– No debería ser un problema si se oferta una educación de calidad.
– Los estudios demuestran que esa segregación repercute en los resultados académicos. Uno de cada dos alumnos de los centros públicos de los modelos A y B han repetido al menos un curso y en el modelo D de la red concertada solo repite un 7% de sus estudiantes. Vemos que el sistema educativo actual no es capaz de limar las dificultades de origen de estos centros educativos y en esto la ley tendrá que poner su foco.
– Pero los datos de fracaso escolar en Euskadi son bajos.
– Sí, el hecho de que tengamos índices de segregación altos pero un fracaso escolar de los más bajos nos dice que el sistema tiene debilidades sobre las que no pone la atención, no que no funcione del todo.
«El problema es que generamos burbujas, que tenemos dos sistemas educativos que no se miran a la cara»
– ¿Qué más le llama la atención del informe?
– Las expectativas que tienen esos alumnos. 5 de cada 10 estudiantes de la red concertada aspira a continuar su formación tras los ciclos de educación obligatoria. Los números bajan a 3 o 4 de cada 10 alumnos en la red pública, y esos índices todavía son más bajos si estudian en modelo A y B. Los alumnos de origen extranjero van a ser cada vez más numerosos en las aulas, si no se cambia esta tendencia tendremos alumnos que avanzarán con dificultades en su recorrido educativo, que luego tendrán problemas para su integración en el mercado laboral y que verán cómo se frenan sus oportunidades de futuro, y con ello se dificulta la cohesión del territorio.
– Hay voces que se excusan en que la segregación viene dada por el contexto urbanístico.
– Hay una parte cierta pero también es responsabilidad de las autoridades este aspecto. No se puede aceptar la segregación como un hecho inmutable y condenar a los niños y niñas a unas menores igualdades educativas. El sistema educativo público debe garantizar la movilidad social, que la situación de origen no determine el futuro de los estudiantes, y asegurar que la educación permita una integración social. El problema es que generamos burbujas, que tenemos dos sistemas educativos que no se miran a la cara, polarizados, que no se conocen, que no interactuan y que al final repercute en los resultados de los alumnos.
– ¿Se puede revertir esta situación?
– Estamos a tiempo de darle la vuelta, es un problema complejo, de largo recorrido, pero que si se interviene va a determinar la sociedad que vamos a ser en el futuro. La responsabilidad del sistema educativo es garantizar una oferta de calidad en el conjunto de los centro, hacer atractivos los centros por su calidad y respetar la libertad de elección de colegio de los padres en base a esa buena oferta para que les sea difícil elegir.
«El sistema educativo debe garantizar la movilidad social, que la situación de origen de los estudiantes no determine su futuro»
– ¿Cómo se le puede dar la vuelta?
– Con políticas públicas que funcionan, estructurales con focalizadas. Están las matrículas vivas, con un mayor compromiso de la red concertada para disminuir sus cuotas e incorporar alumnos de otras condiciones. Y con políticas de ofertas. Los centros públicos que concentran a estos alumnos deben resultar atractivos para el conjunto de la sociedad. Lo que no se puede es abandonar, hay que invertir más para dotarles de mayores recursos. Los centros que viven una situación de segregación lo están haciendo lo mejor que pueden para atender a un alumnado complejo con realidades complejas que tienen el mismo talento y capacidades que cualquier otro menor.
– En este proceso, la figura del profesor será clave
– La implicación del profesorado, buscar su mejor cualificación, replantearse los criterios de selección… Además los currículum deberán ser más flexibles con contenidos imprescindibles y otros deseables. Y que cada centro disponga de autonomía para articular su programación según su contexto social.
– Además habrá que implicar a agentes más allá de la escuela.
– Para darle la vuelta hay que implicar a todos. En Vitoria, por ejemplo, un centro del casco viejo con altos índices de segregación ha conseguido después de 15 años revertir la situación tras un trabajo intenso por parte de la dirección, profesores, el AMPA y el ayuntamiento. Los consistorios son importantes en estos procesos porque conocen muy de cerca la realidad de sus barrios.
(Puede haber caducado)