Jugadores del Nápoles se rebelan contra el racismo al igual que el técnico del Dundee

El senegalés Koulibaly denunció que un seguidor le llamó «mono de mierda» al acabar el partido del Nápoles en Florencia, mientras el técnico del Dundee United escocés mostró una camiseta contra el racismo en protesta por los insultos de la afición rival contra un jugador camerunés de su equipo.

Gara, Manex Altuna, 04-10-2021

Las muestras de racismo por parte de aficionados en los estadios de fútbol se repiten con relativa asiduidad en casi todas las jornadas, a pesar de las iniciativas que se promueven desde distintos estamentos para acabar con ellas.

Tan solo hace falta recordar la actitud de parte de los seguidores ingleses en la Eurocopa abucheando a los jugadores de su selección cuando hincaban la rodilla antes de empezar el partido.

Han pasado 15 años desde que Samuel Eto’o se quiso marchar del partido ante el Zaragoza por los insultos que estaba recibiendo desde la grada. Otros muchos jugadores, la mayoría de origen africano, han mostrado su indignación sobre el terreno de juego cuando han escuchado alusiones racistas en su contra.

Iñaki Williams así lo denunció también cuando los aficionados del Espanyol le increparon al ser sustituido en el partido disputado en Cornellá en enero de 2020 y se interpuso una querella judicial por un delito de odio.

Kalidou Koulibaly, defensa senegalés del Nápoles, ha sido el último en rebelarse y ha exigido sanciones contra el seguidor que le llamó «mono de mierda» al acabar el encuentro en Florencia con la victoria de su equipo con un 1-2, que les deja en el liderato del Calcio.

Koulibaly se encaró con el hincha de la Fiorentina y en redes sociales ha pedido que se le prohiba entrar al campo «de por vida». La Federación italiana ha abierto una investigación por estos hechos.

Sus compañeros Anguissa y Osimhen también fueron insultados. Este último dejó un mensaje contundente en las redes sociales en el que pedía a los padres que hablen con sus hijos y censuraba «lo repugnante que es odiar a un individuo por su color de piel».

Hace tres semanas se produjo un incidente similar en el duelo entre Juventus y Milán con insultos al portero Mike Maignan. El conjunto turinés localizó al seguidor con las cámaras y le ha prohibido el acceso a los recintos deportivos «de por vida».

Tarjeta roja al Ross County y los niños de Praga

En la liga escocesa también ha ocurrido un episodio parecido en el duelo entre el Ross County y el Dundee United. El camerunés Jeando Fuchs recibió insultos racistas por parte de un aficionado rival al anotar el gol de la victoria el Dundee United. El jugador trasladó al equipo lo sucedido y el técnico Tam Courts respondió colocándose en frente de los seguidores rivales portando una camiseta con el lema muestra una tarjeta roja contra el racismo.

El asunto está de actualidad en Escocia después de lo padecido por Glen Kamara, jugador del Rangers, en el partido de la semana pasada en la Europa League en el estadio del Sparta de Praga.

La temporada pasada Kamara denunció los insultos recibidos por parte del defensa checo Kudela y éste no pudo participar en la Eurocopa con su selección por la sanción. Asimismo, la UEFA sancionó al Sparta de Praga a jugar sin aficionados por insultos racistas en un partido anterior, pero permitió la entrada de 10.000 niños entre 6 y 14 años. Cada vez que el jugador finlandés de origen africano tocaba la pelota, los niños le abuchearon. El entrenador Steven Gerrard no ocultó su decepción con lo vivido y pidió a los que «tienen poder» que «hagan algo» y se tomen «en serio» los castigos para erradicar esas situaciones del fútbol.

Además de los insultos racistas, jugadores como el irlandés James McClean han reclamado en numerosas ocasiones que se tomen medidas contra los abusos y amenazas que recibe por negarse a portar la amapola en recuerdo de los soldados británicos.

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