Monumento al migrante

Cartas al director

Diario Vasco, Antonio Sánchez Escudero, 17-08-2021

Abdoulaye Koulibaly se ahogó en su lucha por llegar donde estaba su tío y conseguir un empleo para ganar unos euros que enviaría a su familia. Hay miles de Abdoulayes que, tras pasar innumerables obstáculos, pierden la vida cuando estaban cerca de lograr un sitio donde poder trabajar. Son personas dignas que sueñan con un futuro. Yo fui migrante en Alemania. Sin contrato, me encontré andando por Colonia, a 20 grados bajo cero, 38 de fiebre, sin permiso de trabajo y sin casa donde pasar la noche. Un ‘sin papeles’. Lo mío no tiene importancia, por mi vida aventurera, pero sí me ayudó en tres cosas: lograr una fuerte resiliencia, creer en mí, apreciar lo que es el hecho de vivir y disfrutar de cada momento, y reconocer que para apreciar lo que tenemos hay que perderlo. Soy un privilegiado y llamo la atención a los políticos, porque lo único que buscan es un trabajo digno. Gracias al trabajo de estos migrantes los países mejoran en todo. Son una ayuda, no una carga. Propongo que al menos hagamos un monumento al migrante desconocido.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)