82 Aniversario de una gesta increíble

Deia, Iñaki Anasagasti, 09-08-2021

Estamos conmovidos por la muerte de un joven inmigrante en el Bidasoa. Francia le cerraba la frontera y ha muerto ahogado. Toda una tragedia, personal y colectiva. La inmigración siempre es un drama. El Mediterráneo se ha convertido en la mayor tumba del mundo. En Afganistán los talibanes van a arrasar con todo lo conseguido por la guerra. Un fracaso moral absoluto. Europa se niega a dejar de darse la tercera dosis, mientras en África no se ha vacunado ni el 4%. Somos idiotas. Ni por egoísmo aprendemos. Cuanto más gente vacunada más seguridad. No importa. Primero nosotros y luego nosotros.

Miremos a nuestra historia. Vivimos situaciones parecidas.

Hoy traigo un episodio de nuestro pasado reciente. También los vascos se exiliaban, emigraban. Ante el furor del nazismo, la inseguridad absoluta, la persecución del franquismo, el hambre, la amenaza del Campo de Concentración de Gurs, el domingo 6 de agosto de 1939, hace ahora 82 años, dos cáscaras de nuez, dos pequeños pesqueros, el DONIBANE y la BIGARRENA, zarparon saliendo de la barra del río Adour en Bayona. Eran las seis y media de la tarde, tras la bendición en el muelle del sacerdote exiliado D. Policarpo Larrañaga, capellán del Sindicato de Arrantzales (Pescadores) -Euzko Tostarteko Bazkuna.

Las dos pequeñas embarcaciones con casco de madera, costillaje de varilla y provistas de motor Diesel de 50 HP y con una eslora de 14 metros, manga de 3,50 y dos a tres pies de calado, salieron pistoneando dispuestos a cruzar la inmensidad del Atlántico sin radar y solo fiados de la veteranía de los dos capitanes Pedro Ruiz Loizaga, de Mundaka y José María de Burgaña, de Motrico. Nunca reconocidos en sus pueblos.

Díganme si eso no era como ir en una patera ante lo que les esperaba en el océano, y en plena guerra. Todos ellos eran marinos, salvo algunos oficiales del Ejército Vasco hechos prisioneros y canjeados. Y hasta tuvieron un polizón a bordo, se llamaba Miguel Marina, de Bilbao.

Y a pesar de todo, llegaron.

Desgraciadamente no valoramos actualmente ni la emigración, ni el exilio ni nuestra historia reciente como esta gesta. Y sin embargo ocurrió hace 82 años.

Ojalá alguien la coloque en el Museo Marítimo de Bilbao y en el Naval de Donosti. La gente joven debe conocer estas hazañas de perseverancia y valentía.

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