“Agárralo, llévalo al río y le metemos insulina”: así planeó el Ku Klux Klan un asesinato
En 2015, tres miembros del KKK tramaron un complot para asesinar a un hombre negro que había sido liberado de una prisión estatal
La Razón, , 28-07-2021Joseph Moore respiraba con dificultad, su rostro pegajoso por el sudor de los nervios. Sostenía un teléfono móvil con la foto de un hombre tendido en el suelo; parecía muerto, con la camisa desgarrada y los pantalones mojados. Nubes oscuras bloquearon el sol cuando Moore saludó a otro hombre, quien se estacionó en un sedán azul metálico. Se reunieron detrás de un viejo local de pollo frito en la zona rural del norte de Florida.
“KIGY, mi hermano”, dijo Moore. Eran las siglas en inglés de “klansman, yo te saludo”, en referencia a los miembros del Ku Klux Klan. Los pájaros que piaban en lo alto de un árbol y el tráfico que zumbaba en un camino cercano se mezclaban con el sonido de sus voces, las cuales eran grabadas en secreto. Moore le llevó el teléfono a David “Sarge” Moran, quien llevaba una gorra de béisbol con un parche bordado con la bandera Confederada y una cruz de metal. Sus brazos y manos estaban cubiertos de tatuajes.
Una risa nerviosa y emocionada escapó de la boca de Moran.
“Oh, mierda. Me encanta”, dijo. “El hijo de p… se orinó en sí mismo. Buen trabajo”.
“¿Es eso lo que todos ustedes querían?”.
“Sí, demonios, sí”, dijo Moran con la voz aguda.
Eran las 11:30 a. m. del 19 de marzo de 2015 y los miembros del klan celebraban lo que pensaron era un asesinato exitoso en Florida.
Pero el FBI se había enterado del plan para cometer ese crimen. Un informante se había infiltrado en el grupo y sus grabaciones ofrecen una mirada inusual y detallada del funcionamiento interno de una célula moderna del klan y de una investigación de terrorismo doméstico.
Esa investigación revelaría otro secreto: que un número desconocido de miembros del klan trabajaban al interior del Departamento Correccional de Florida, con un poder significativo sobre los reclusos, blancos y negros.
Thomas Driver fumó de su cigarrillo y exhaló el humo hacia Warren Williams. Driver, un guardia de prisión blanco, y Williams, un recluso negro, estaban frente a frente.
Visalia
Era un húmedo día de agosto de 2013, aproximadamente un año y medio antes de que se revelara la foto del asesinato clandestino.
Los dos hombres se encontraban en una zona rural del norte de Florida en un dormitorio sofocante de la prisión estatal Reception and Medical Center (RCM, por sus siglas en inglés), un complejo rodeado con alambre de púas construido entre tierras de cultivo a una hora al sur de la frontera estatal con Georgia. El RCM es la prisión estatal y hospital para hombres donde los reclusos nuevos son procesados.
Williams, un recluso de 1.85 metros de estatura y 95 kilos de peso, sufría una ansiedad y depresión severas. Los registros muestran que cumplía una condena de un año por golpear a un oficial de policía. William aceptó no apelar los cargos a cambio de una sentencia reducida y una orden para recibir una evaluación y tratamiento de salud mental bajo la supervisión del condado.
Se encontró frente a Driver tras perder su placa de identificación, una infracción en la prisión.
Williams le dijo a Driver que dejara de exhalar el humo hacia él, diría después. Driver lo volvió a hacer y Williams insistió que no lo hiciera. Cuando Driver continuó haciéndolo, Williams se le echó encima y cayeron al suelo. Mientras luchaban, Williams mordió a Driver y obtuvo una ventaja, según los relatos de ambos hombres sobre la pelea. Un grupo de guardias respondió y golpeó tanto a Williams que requirió hospitalización, dijeron su madre y su abogado.
Driver, por su parte, necesitó una serie de pruebas de VIH y hepatitis C por precaución debido a la mordedura. Todas fueron negativas, pero la terrible experiencia lo enfureció.
Quería venganza.
Más de un año después, en diciembre de 2014, una cruz de madera se encendió en un campo escondido por árboles altos. Docenas de miembros encapuchados del klan se reunieron para un “klónklave”, una reunión de los Caballeros Americanos Tradicionalistas del Ku Klux Klan de Florida. Los miembros de un club de motociclistas eran “naturalizados” como ciudadanos del Imperio Invisible del Klan.
La seguridad era estricta. A los motoristas les preocupaban los dispositivos de grabación y revisaban a la gente.
Driver, conocido por los otros hombres del klans como “Brother Thomas” (Hermano Thomas), estaba allí con Sarge Moran, quien era también un guardia en una prisión. Moran había trabajado para el Departamento Correccional de Florida por décadas; también había sido miembro del klan durante años. Había sido castigado más de una vez por el Departamento Correccional por incidentes violentos, según los registros obtenidos por The Associated Press. A pesar de eso, Moran fue mantenido en una posición de poder sobre los presos.
Moran y Driver querían discutir un asunto urgente con Joseph Moore, el “Gran Halcón Nocturno” del grupo, a cargo de la seguridad.
Moore era un veterano del ejército de los Estados Unidos. Cuando no usaba su “casco” del klan, con frecuencia llevaba una gorra de béisbol con medallas militares, incluido un Corazón Púrpura. Infundía respeto y miedo a sus hermanos del klan, y a menudo les contaba historias de su trabajo asesinando a objetivos en el extranjero como parte de un escuadrón militar de élite de los Estados Unidos.
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