Libertad provisional para el acusado de violar a una menor en una casa okupa de Donostia
El joven marroquí llevaba en prisión desde que fue detenido en agosto de 2019 y se enfrenta a una pena de 13 años y medio
Diario Vasco, , 01-07-2021El joven marroquí acusado de violar a una menor, que padece una discapacidad mental del 37%, en una casa okupa de San Sebastián en agosto de 2019 ha quedado en libertad provisional. En la última sesión del juicio por este caso, que se ha celebrado desde el lunes en la Audiencia Provincial de Gipuzkoa, el abogado del encausado solicitó al tribunal la puesta en libertad del joven, que lleva en prisión provisional desde que fue detenido por estos hechos hace casi dos años. Finalmente, se acordó que salga de Martutene de manera provisional, a la espera de que se dicte sentencia. La Fiscalía de Gipuzkoa pide para él 13 años y 6 meses de prisión por un delito de agresión sexual.
Los hechos tuvieron lugar e l 4 de agosto de 2019 en una casa okupa de la calle Moraza de San Sebastián, sobre una chica de 17 años tutelada por la Diputación de Gipuzkoa que padece una discapacidad mental. La menor no regresó a casa aquella noche, por lo que sus tutores interpusieron una denuncia. Al día siguiente, la Guardia Municipal halló a la joven sentada en un parque del barrio de Amara junto a un varón al que horas más tarde denunció.
Durante su declaración, el acusado aseguró que es «mentira» que la agrediera sexualmente. Según explicó, la víctima y él eran «novios», y aquel día fueron por la tarde a Tabakalera y después a la casa okupa donde residía el chico, porque ella «no quería irse a casa y no quería dejarle sola». Allí estuvieron con más amigos, y negó que se encerrara en una de las habitaciones con ella para obligarla a mantener relaciones sexuales, como sostiene el Ministerio Público. Sí reconoció que intimaron, aunque siempre por iniciativa de la menor, que llegó a masturbarle «porque ella quería».
La decisión del tribunal de dejarle provisionalmente en libertad no tiene por qué ser una pista del resultado de la sentencia. Lo mismo ocurrió con el tatuador de Donostia condenado por abusos sexuales. En la última sesión del juicio, y tras dos años en prisión, el juez le dejó en libertad, pero luego le condenó a 11 años y 5 meses de cárcel, que recientemente han sido confirmados por la Audiencia de Gipuzkoa.
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