«Dejé mi país porque allí me quieren matar»
ASILO En el albergue Zuloaga Txiki de Tolosa conviven 20 personas solicitantes de protección internacional; todas ellas ponen rostro a la crisis de los refugiados
Diario Vasco, , 17-06-2021No me podía quedar en mi país, me querían matar». Alpha Mamdou, de 22 años, se vio obligado a dejar toda su vida atrás ante las amenazas de muerte por parte del padre de su novia, que le atormentaban con cada vez más frecuencia y mayor atrocidad. En 2018 dejó Guinea Conakry para emprender un viaje a Europa en el que tras pasar por varias ciudades y países, llegó a Euskadi el pasado 25 de mayo. Mamdou se aloja desde entonces en el albergue Zuloaga Txiki, en Tolosa, donde se residen 20 personas solicitantes de protección internacional. Todas son refugiadas y cargan duras historias de vida personales a sus espaldas.
Alpha Mamdou | Guinea Conakry
«El padre de mi novia quería matarme tras su embarazo»
Alpha Mamdou, de 22 años, tenía planes de casarse con su novia en Guinea Conakry. Había un problema: Mamdou es ‘Peul’ y su novia era ‘maninké’, dos etnias locales enemigas. El padre de su novia no aceptó la relación. «Mandó un coche militar para matarme. Me dispararon en el brazo», relata. A los dos meses del ataque, su novia le informó de que estaba embarazada. Decidió abortar a pesar de ser ilegal en Guinea Conakry con unas pastillas que le recetó un médico al que acudió la joven. Al día siguiente apareció muerta tras la ingesta.
Entonces Mamdou no dudó, «tenía que huir». Su madre le dejó dinero suficiente para llegar hasta Marruecos. En junio de 2018 llegó a España tras cruzar el Mediterráneo en patera. Tras viajar y vivir en Alemania y después en Segovia, en 2020 comenzó a estudiar castellano en Madrid, donde dormía en la calle. Con la irrupción del estado de alarma consiguió alojarse en un polideportivo. Sin un rumbo fijo en Madrid y sin citas disponibles en la policía, viajó hasta Euskadi, donde, según explica, le podían atender. El 25 de mayo ingresó en el Albergue Zuloaga Txiki, en Tolosa.
La suya era una historia de amor prohibida, un Romeo ‘peul’ y una Julieta ‘maninké’, separados por un conflicto de etnias que podría haber acabado en final nefasto también para Mamdou de no haberse embarcado en la dura decisión de dejar atrás a su familia y su hogar.
Ziko Likofo | República Democrática del Congo
«Soy homosexual y me perseguían a diario»
En República Democrática del Congo ser homosexual es motivo de persecución y conlleva penas de cárcel, incluso de muerte. Ziko Likofo vio morir a varios amigos de su misma condición. «Nos perseguían a diario, nos tiraban piedras y nos daban palizas», recuerda el joven de 22 años. Dejó su país a finales de 2017 por temor a que le quitasen la vida.
Sin garantías de una vida digna en su país natal, pagó a unos traficantes para que le ayudasen a huir. Inició así una travesía en coche durante un mes a través de todo el continente africano pasando por varios países: Congo Brazaville, Camerún, Nigeria, Burkina Faso, Mali, Argelia y, por último, Marruecos, desde donde la vista alcanza a soñar con un futuro con más posibilidades de las que tendría en su país.
Su primer contacto con Europa fue sobre las aguas del Mediterráneo, en una zódiac. «Pasamos mucho tiempo en el agua», recuerda. El joven destaca de aquella travesía el miedo: «Pasé mucho frío, no dejaba de llover».
De Almería le trasladaron al albergue Miraflores, en Madrid. Junto con un amigo decidió viajar hasta Francia voluntariamente. En el país galo, el joven congoleño solicitó protección internacional, pero después de un año le aplicaron el Reglamento de Dublín normativa de la Unión Europea que determina cuál es el Estado miembro responsable del examen de una solicitud de asilo, por el que fue devuelto a España en septiembre de 2018. Entonces Ziko fue acogido por CEAR en Bilbao, donde vivió dos años. Ahora se encuentra en el albergue Zuloaga Txiki, donde asisten su vulnerabilidad social.
Ziko lo tiene claro, quiere vivir en España, donde, a diferencia de su país, no es perseguido por ser homosexual.
Sidi Ethman | Sahara Occidental
«Vine a Euskadi para poder mantener a mi familia»
Sidi Ethman, de 33 años, llegó a España en abril y a Euskadi hace 15 días tras un largo éxodo desde los campamentos de Tinduf (Argelia), donde vivía con sus cinco hermanos y sus padres. El saharaui es solicitante de la apatridia, dado que no tiene una nación reconocida que le respalde.
Su viaje, «lleno de aventuras peligrosas», comienza en Sahara desde donde viajó en coche a Mauritania para alcanzar Gran Canaria en patera. Cuando llegó a las islas se quedó en situación de calle y no acudió a ninguna ONG ni tampoco a la policía. Pernoctó bajo el cielo durante dos días. Cuenta que una persona se le acercó y, tras una conversación por la que el joven le detalló su situación, este desconocido le pagó un billete de barco de Gran Canaria a Bilbao. «Había oído hablar de Euskadi y tenía claro que quería llegar hasta aquí para poder ayudar económicamente a mi familia», apunta. Este saharaui agradece haber llegado «sano y salvo» pero reconoce que «no lo volvería a hacer. Me vi en peligro y temí por mi vida».
Ethman ingresó el pasado 21 de mayo en el albergue tolosarra. Actualmente está estudiando castellano para poder acceder a ofertas laborales que le permitan conseguir el dinero que tanto necesita su familia. Hasta entonces, su propósito pasa por «integrarme en la cultura y sociedad vasca», ya que en Sahara y en Argelia «no hay futuro».
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