«Siempre es mucho mejor reutilizar los productos que reciclarlos»
Lucha contra el despilfarro de comida, acoge a refugiados en su hogar, impulsa proyectos en Mongolia, y en breve abrirá una tienda de ropa de segunda mano
El Correo, , 10-06-2021Si algo lleva por bandera Álvaro Saiz es que la solidaridad no entiende de límites ni fronteras. Desde que en 2012 fundó la asociación Galdakaoko Boluntarioen Gizarte Elkartea (GBGE) no ha dejado de trabajar por los más necesitados. «Esa es mi filosofía de vida», dice. La mayor dificultad que ha atravesado desde entonces ha sido la pandemia. «Antes repartíamos alimentos a 350 vecinos y ahora a unas 700 personas», confiesa. Pero Saiz no sólo ha ayudado a la ciudadanía con su banco de alimentos local y el proyecto ‘Nevera Solidaria’ –ambos en contra del despilfarro alimentario–. También ha seguido acogiendo a refugiados en su hogar y liderando proyectos de voluntariado en Mongolia. Y aún con todo ello le han quedado ganas de impulsar un nuevo proyecto en colaboración con el parque comercial Bilbondo y la lavandería Ecolaundry: la lavadora solidaria. Pero todavía va mucho más allá, porque su intención es abrir «próximamente» una tienda de ropa de segunda mano.
– ¿Cómo surgió la idea?
– Llevamos meses recogiendo ropa en la localidad para llevar a los campamentos de Grecia y también repartirla entre los vecinos. Teníamos demasiada. Más que la que podemos repartir. Gracias a este acuerdo se han desinfectado y limpiado muchísimas prendas que, muy pronto estarán a la venta en el local de ropa de segunda mano que pretendemos abrir. La idea es dar empleo a alguien en riesgo de exclusión social. Siempre es mucho mejor reutilizar que reciclar.
BANCO MEDIOLANUM
Este es el banco con más clientes satisfechos de toda la banca española
– ¿Ha afectado la pandemia a la red de ‘Neveras solidarias’?
– Absolutamente. Tuvimos que cerrar durante un tiempo los 30 frigoríficos que ya disponemos a nivel estatal. Ahora vuelve a estar en marcha. Como no podíamos continuar con nuestra actividad, este último año lo hemos dedicado a reestructurar el proyecto. Ahora este servicio también recoge el excedente de los comedores escolares.
– Se ha duplicado el número de vecinos que recurre a la asociación.
– Sí. Siempre hemos repartido la comida el último viernes de cada mes, pero hemos tenido que ampliar ese servicio a dos días por semana. Hemos pasado de 350 vecinos a 700. Sólo durante el pasado año repartimos 280.000 kilos. Lo mejor de todo es que la ciudadanía se volcó con nosotros desde el principio. Ahora somos 280 voluntarios, un centenar más.
– Durante el confinamiento también ofrecieron un servicio de acompañamiento y ayuda a las personas que viven solas en el municipio.
– Así es. Lo cierto es que desconocíamos el alto número de personas que viven solas en Galdakao. Comenzamos llevando los recados y terminamos enseñándoles informática y compartiendo un rato de ocio con ellos. Hemos forjado una relación. Las personas voluntarias continúan yendo a visitarles, y en la mayoría de los casos, es a petición de la familia.
Necesidad de recursos
– ¿Y los proyectos de Mongolia?
– No hemos podido destinar todos los recursos que hubiéramos querido porque el Ayuntamiento nos ha «vetado» el acceso a las subvenciones de cooperación. Incluyeron una cláusula que no nos permite solicitar más de una subvención y claro, este es un proyecto más, pero no el único. Los programas han seguido, pero a menor ritmo.
– ¿Cuál ha sido la última iniciativa?
– Un taller de agricultura. Se les está ofreciendo un curso de autocultivo porque en Mongolia no se dan las condiciones como para tener una huerta. Las temperaturas pueden bajar a menos 30 grados y el invierno dura ocho meses. Así que no hay cultura de cultivo. De hecho, parte del curso también consiste en enseñarles a hacer conservas, para que puedan aprovechar y guardar los alimentos el mayor tiempo posible.
– ¿A cuántos refugiados acoge ahora?
– Actualmente hay 11 personas. Y la casa está al completo. La verdad es que la mayoría no se quiere marchar. Ni aún contando con una estabilidad personal y económica.
– ¿Tiene en mente algún otro proyecto?
– Recuperar el que pusimos en marcha junto al barco de rescate ‘Aita Mari’, dedicado al salvamento marítimo humanitario. Ellos recuperaban plásticos marinos y nosotros los reconvertíamos en productos. En cuanto podamos volveremos al lío con este proyecto.
(Puede haber caducado)