La ruina de la covid: “Nunca hemos estado peor”
Un SOS de la fundación Pere Tarrés alerta del aumento de la pobreza
La Vanguardia, , 29-04-2021La fundación Pere Tarrés es una entidad sin ánimo de lucro y uno de los mejores sismógrafos de Catalunya. Sus 31 centros socioeducativos y su experiencia en la integración y el ocio de los menores le dan una atalaya inmejorable para detectar terremotos inminentes. Ayer presentó en Barcelona un estudio que revela hasta dónde ha empeorado la situación de las familias a raíz de la pandemia de la covid.
Un 30% de los hogares que reciben ayuda de la fundación reconocen que nunca se habían visto en una situación económica tan mala como la actual. Un 33% admite que el coronavirus les ha perjudicado “en algunas cosas. Y el resto cree que sigue “más o menos igual”. Algunos estudios recientes, como El virus de la desigualdad, de Oxfam, señalan que la pobreza relativa en España podría pasar del 20,7% a casi un 23%.
El patio del centro del Poblenou
El patio del centro del Poblenou Xavier Cervera
Esos vaticinios tan poco halagüeños coinciden con los de la fundación Pere Tarrés. El 63% de las familias a las que ayuda reconoce que sus necesidades económicas han aumentado, mientras que el 30% confiesa “estar en una situación de vulnerabilidad sin precedentes en sus vidas”. Esta es una de las principales conclusiones del estudio, que ha coordinado la doctora en sociología Rosalina Alcalde.
La pandemia no es la única razón que explica esta debacle, pero su impacto es indiscutible. Así se desprende, por ejemplo, del elevado porcentaje de familias que dicen haber perdido el empleo recientemente, en los últimos meses. O del también alto número de hogares con al menos un integrante afectado por un ERTE. Se podría decir, pues, que el coronavirus ha cargado de razones a la fundación, aunque de la peor forma posible.
Actividades de verano
Actividades de verano Ana Jimenez
La entidad trabaja desde su nacimiento, hace 60 años, en la reivindicación del ocio. El ocio no es solo el tiempo en que no trabajamos ni estudiamos. Es una vía esencial para la formación de los menores, así como para su educación e integración. El confinamiento motivado por la covid ha demostrado incluso a los más incrédulos la importancia de un ocio enriquecedor. Ese es uno de los objetivos de este movimiento altruista y solidario.
Quizá se entienda mejor qué es la fundación Pere Tarrés si explicamos por qué se llama como se llama. Pere Tarrés fue un sacerdote y médico, que veía la religión y la medicina como ángulos de un triángulo que tenía otro vértice en el trabajo social y la ayuda a los más jóvenes. Testigo de los horrores de la guerra, salvó a muchos soldados republicanos en la batalla del Ebro y sentó los cimientos de lo que hoy es Cáritas Diocesana.
El centro Pere Tarrés del Raval
El centro Pere Tarrés del Raval D.M.
El cáncer acabó prematuramente con Pere Tarrés a mediados del siglo XX, con apenas 45 años. Su vida fue tan corta como inspiradora. No es casual que la fundación que lleva su nombre tenga su sede central en un edificio de la calle Numància, en el distrito de Les Corts, que fue un antiguo hospital de tuberculosos donde él también realizó su actividad médica, social y evangelizadora.
Pero si hay algún lugar donde el espíritu del padre Tarrés está más vivo que nunca es en los 31 centros socieducativos de la fundación, como en el del Raval, donde se presentó el informe. La directora de este local, Anna Gómez, puso cara a las cifras. “Estamos en la primera línea”, dijo. También podría haber dicho que están al filo del abismo. Habló de niños (su centro atiende a más de 100) muy perjudicados por la pandemia.
Niños en otro de los centros de la fundación
Niños en otro de los centros de la fundación Xavier Cervera
Trastornos de atención, pérdida de rendimiento escolar, apatías, miedos… El confinamiento fue duro para todo el mundo, explica Anna Gómez. Y añade a renglón seguido que “para unas personas fue mucho más duro que para otras”. Recuerda el caso de una madre y su hija. Las dos viven realquiladas en una habitación, donde pasaron lo más duro del enclaustramiento. Y no es ni mucho menos un caso único ni extremo.
Esta radiografía de la pobreza conduce directamente a una de las actividades estrella de la fundación, pero no la única, los casales y las colonias de verano, “tan importantes como siempre, pero más necesarias que nunca”, en palabras de Albert Rius, coordinador de la campaña Cap infant sense colònies (Ningún niño sin vacaciones de verano). Pese a la peculiaridad del 2020, la fundación fue providencial para 3.696 niños y niñas.
Eran menores en riesgo de exclusión social, becados “gracias a la generosidad de particulares, administraciones y empresas”, explica la doctora Alcalde. El año pasado se destinó un millón de euros a estas actividades estivales. Este año se confía en aumentar la inversión hasta 1,2 millones de euros, que se traducirán en “12.000 semanas de casales y turnos de colonias”.
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