Lectores corresponsales
Los microracismos en Alemania
El término "gitano" está cargado de connotaciones negativas y estereotipos, como la polémica "salsa gitana"
La Vanguardia, , 15-03-2021Los microracismos podrían ser esas actitudes o expresiones encubiertas que responden a un sistema de prejuicios sociales, pero que al expresarlos connotan violencia contra el otro.
En realidad, estos microracismos no son diferentes al racismo, aunque sí son más aceptados, incluso, podrían parecer no agresivos, pero, ¿son inofensivos?
En los centros comerciales de Alemania, los inmigrantes con pelo negro y piel morena pueden ser fulminados con la mirada como si fuéramos sospechosos de haber robado. Como inmigrante en este país, doy fe de ello. He entrado en tiendas y me he tenido que salir porque me han tratado con desprecio.
Músicos gitanos, obligados a tocar para soldados alemanes en Polonia en 1939. Imagen de propaganda de la Wehrmacht
Músicos gitanos, obligados a tocar para soldados alemanes en Polonia en 1939.
Imagen de propaganda de la Wehrmacht ARCHIVO FEDERAL DE ALEMANIA
Pero, quizás la polémica más destacada de los últimos tiempos fue la relacionada con la comunidad gitana.
Si la pobreza y la exclusión afectan a una importante proporción de las familias gitanas, sobre todo si además son inmigrantes en Alemania, la mala imagen social, el rechazo y las situaciones de discriminación afectan al conjunto de este colectivo.
En el verano pasado, en agosto de 2020, estalló el caso de la denominada salsa gitana. La multinacional Knorr optó por cambiarle el nombre. Pasó de Zigeuersauce o “salsa gitana” a Paprika Sauce Hungarian Style o “salsa de pimientos al estilo húngaro”.
“La denominación salsa gitana podría ser interpretada de forma negativa, por eso hemos decidido darle un nuevo nombre”, argumentó por entonces la empresa matriz Unilever en declaraciones al popular diario Bild am Sonntag.
Pero, para la comunidad gitana, el problema no era la salsa, sino el creciente antiziganismo en Alemania y en Europa.
Partidarios del movimiento Pegida en Dresden. Sean Gallup/Getty Images
“Para el Consejo Central Gitano, ni la salsa ni el escalope gitano tienen la máxima prioridad”, afirmó Romani Rose, presidente del Consejo Central, dando a entender que la problemática era mucho más profunda.
El antiziganismo, también denomomado “antigitanismo”, “antirromanismo” o “romafobia”, es el racismo específico contra el pueblo romà, sinti, traveller y otras comunidades que son estigmatizadas en el imaginario colectivo como “gitanas” atribuyéndoles un sentido peyorativo.
El antiziganismo se utiliza para señalar las actitudes anti-gitanas o la expresión de estereotipos negativos en el espacio público o el discurso de odio. Hace referencia a las expresiones y prácticas discriminatorias, incluyendo formas sutiles e invisibilizadas, es decir, ese microracismo del que hablábamos al principio.
Según declaró Romani Rose, “en los estadios de fútbol en Alemania aún se utilizan los términos ‘gitano’ y ‘judío’ con intención abiertamente injuriante”.
Y, por lo que respecta al debate abierto en verano pasado por el asunto de la sala gitana, lo cierto es que ya en agosto de 2013, el Foro Gitano y otras instituciones exigieron el cambio de nombre del producto. Y es que se trata de hacer un “uso crítico y reflexivo del lenguaje”, como reclamó Silvio Peritore, vicepresidente del Consejo Central Gitano.
En esta imagen de archivo del 12 de enero de 2015, un manifestante sostiene un cartel con una imagen de la canciller alemana Angela Merkel con un pañuelo en la cabeza frente al edificio del Reichstag, con una media luna en la parte superior, durante una manifestación del grupo Patrióticos Europeos contra la islamización de Occidente o Pegida, en Dresden. AP
El debate de la salsa gitana se llegó a reducir al absurdo, con comparaciones con el conocido como “escalope del cazador” (Jägerschnitzel), las hamburgesas y los pastelitos conocidos como “berlineses”.
En 2015, incluso Pegida, el movimiento contra la islamización de Occidente, afirmó que en Alemania ya no se podía ni mencionar la “salsa gitana”.
Pero, como afirma la página dedicada a los gitanos en la Universidad Libre de Berlín, quien compare la “salsa gitana” con el escalope “cazador” o los pastelitos “berlineses” se equivoca de problema.
El término “gitano” está cargado de connotaciones negativas y estereotipos racistas en el uso cotidiano del lenguaje alemán, cosa que el Consejo Central Gitano rechaza.
No es extraño, pues, que ya en el segundo congreso gitano celebrado en Ginebra en 1978, se decidió sustituir el término por el de “romaní”. Pero, “gitano” se ha seguido utilizando hasta hoy, incluso con el nombre de aquella famosa salsa que al final cambió su denominación por la de “pimientos al estilo húngaro”.
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