El 'Aita Mari' recibe el último certificado y podría zarpar este viernes

EL BARCO HA SUPERADO TODAS LAS INSPECCIONES Y ESPERA EN ALMERÍA PARA SALIR AL MEDITERRÁNEO

Diario de noticias de Gipuzkoa, IRAITZ ASTARLOA , 12-02-2021

DONOSTIA – Doce días después de su llegada a Almería, la tripulación del Aita Mari vio ayer la luz. El pesquero guipuzcoano reconvertido en barco humanitario ha superado todas las inspecciones pertinentes y a última hora de la jornada de ayer recibió el certificado final que le permite zarpar rumbo al Mediterráneo central.

Así lo confirmaron ayer a este periódico miembros de Salvamento Marítimo Humanitario (SMH), la ONG que opera el barco, que precisaron que podrían iniciar su nueva andadura en el Mediterráneo hoy mismo.

Lo que iba a ser una misión que se disponía a comenzar en diciembre, se ha ido demorando en el tiempo, primero por un cúmulo de desgracias (el accidente del capitán y varios temporales) que les hicieron retrasar el viaje hasta pasadas las navidades, y después, un exhaustivo control por parte de la Administración, que no ha puesto las cosas fáciles a la organización. “Por ponerte un ejemplo: nos han hecho cambiar el cuadro orgánico cinco veces, que es simplemente decir quién hace qué en cada situación. Ningún barco de la marina mercante ha superado tantas inspecciones como nosotros. Nos están pidiendo cosas que hay veces que son contradictorias con otras inspecciones. Si en Pasaia nos dan el visto bueno a una serie determinada de cosas, ¿por qué ahora nos lo echan para atrás? Si son funcionarios de la misma Administración. Al final es como si hago la declaración de la Renta en Madrid, me mudo a Pamplona y me dicen que esa declaración no es válida”, explicaron fuentes de SMH, que añadieron: “Si fuéramos una naviera industrial podríamos meterles a juicio por este retraso, pero como no lo somos…”.

Lamentan el “trato discriminatorio” que han recibido: “Pensábamos que como ya habíamos pasado la inspección en Pasaia en diciembre, que ya fue muy exigente, íbamos a salir sin ningún problema. Los oficiales te dicen que hay cosas que no han exigido nunca y aquí hasta el más mínimo detalle ha sido revisado cuando ya tenía el visto bueno”.

Afortunadamente, la pesadilla burocrática llegó ayer a su fin y, tras recibir el último certificado, el Aita Mari levará anclas.

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