Más de medio siglo al frente de Cáritas
Pilar Arzamendi, fallecida el sábado, deja una huella imborrable en Cáritas después de décadas de voluntariado encarnando a esta organización
Diario Vasco, , 03-02-2021Pilar Arzamendi ha sido durante más de medio siglo la cabeza visible y la ‘cara pública’ de Cáritas en Arrasate. Fue una mujer de semblante «siempre amable y dispuesta a ayudar» que desarrolló una ingente labor «que todo el mundo coincide en elogiar».
Fallecida el pasado sábado a los 88 años, su huella es imborrable en esta organización dedicada a la caridad y perteneciente la Iglesia. Fernando Laspiur, compañero de voluntariado de Pilar durante largos años, apuntaba que si bien la presidencia recae en el párroco, en realidad su rostro más conocido era Pilar. «Dedicó toda su vida a Cáritas».
Pilar Arzamendi se involucró en este voluntariado prácticamente desde que el histórico párroco José Luis Iñarra implantara esta organización en Arrasate en los últimos años de la década de 1950.
Durante muchos años Arzamendi consagró su vida al voluntariado en Cáritas «prácticamente en solitario». Su don de gentes y sus innumerable contactos eran proverbiales a la hora de captar socios y afianzar cuotas, donativos y aportaciones, recursos con que ayudar a los más necesitados. «Ella se encargaba de recabar los donativos particulares y recaudaba mucho dinero» explicaba Laspiur. «Tenía una lista de donantes fijos que aportaban sus ayudas anualmente y Pilar se encargaba de contactar con ellos y también de buscar nuevos socios con cuota. Lo hacía muy bien porque conocía a mucha gente y porque Pilar era una persona que infundía una enorme confianza».
Arzamendi se ocupaba asimismo de distribuir las ayudas entre las personas y a las familias necesitadas. Pero no solo proporcionaba ayuda económica. También gestionó admirablemente la ‘agencia de colocación’ de Cáritas. Fueron muchas las mujeres inmigrantes que consiguieron trabajo en empleos domésticos por la mediación de Pilar Arzamendi.
En el despacho y en su casa
La incansable labor desplegada por Pilar Arzamendi durante tantos años no se acaba en el despacho de Cáritas. Pese a que este «parecía prácticamente su casa, en su domicilio particular continuaba con su labor recibiendo y atendiendo a incontables personas que recurrían a ella en solicitud de ayuda, empleo…».
El paso de los años y la incorporación de nuevos voluntarios fueron aliviando la carga de trabajo que durante muchos años recayó sobre los hombros de Pilar. Por ello, como elogiaba Fernando Laspiur, «no hay dinero en el mundo para pagar la inmensa labor realizada» durante décadas por la recientemente desaparecida colaboradora de Cáritas.
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