Juicio al activista que recordó la connotación colonial de La Négresse, en Biarritz
Esta tarde Karfa Sira Diallo, un intelectual de origen senegalés residente en Burdeos, deberá responder ante el Tribunal de Baiona de la acusación de «rebelión» tras ser denunciado por los policías que le redujeron con violencia cuando participaba en una protesta antirracista en Biarritz.
Gara, , 03-12-2020El barrio de la estación de tren de Biarritz no se conocido siempre con el nombre de La Négresse. Antes se denominaba Harausta, denominación en euskara que hacía referencia al carecer polvoriento de una zona de la ciudad balnearia tradicionalmente rica en actividades industriales y de intercambio de mercancías.
Sin embargo, a mediados de la década de los 80 del pasado siglo, la corporación municipal acordó borrar el topónimo en euskara y rebautizar la zona como La Negresse, una acepción que encendió pocas luces rojas en la época, y hasta sigue siendo defendida hoy como un exotismo por algunos vecinos y asociaciones.
El nombre hace efectivamente referencia a una mujer antillana que trabajaba en un bar de la zona.
Karfa Sira Diallo, intelectual senegalés afincado desde hace años en Burdeos y miembro activo de la asociación Mémoire et Partages, será juzgado esta tarde de jueves en Baiona. Rendía memoria a esa mujer sin nombre, que liga a Biarritz con un pasado colonial «que no debe ser ocultado, sino que debe salir a la luz, porque está en el origen de muchas discriminaciones que siguen muy presentes en nuestros días».
Con objeto de defender ese rescate de la memoria Diallo y apenas media docena más de compañeros tomaron un tren en Burdeos y se plantaron en Biarritz.
Mal día y peor momento. Era la víspera del arranque de la cumbre del G7 y Biarritz estaba tomada por la Policía a fin de proteger la llegada de los mandatarios internacionales.
«Lo sabíamos y preferimos hacer un acto modesto, a la misma entrada de la estación, donde pusimos una pancarta, explicamos la acción por un megáfono y repartimos unas octavillas», repasaba Diallo al contar lo ocurrido a Naiz.
No cabía esperar empatía y no la hubo. Llegó la Policía, disolvió el acto minimalista, y Diallo, nació en 1971 en Thiaroye (Senegal), fue llevado en bolandas a la zona de los andenes.
Allí, según relataba, se produjo una escena tristemente habitual: varios policías se echaron encima del detenido practicando una «maniobra de inmovilización» que sigue siendo habitual pese a acumular casos mortales por asfixia, sir ir más lejos el de Cédric Chauviat, en París.
Detención, encierro en una de las celdas-contenedor habilitadas para acoger a detenidos por protestar contra la cumbre del G7, y una larga noche con luz ininterrumpida y banda sonora de lamentos de otros detenidos «un recuerdo duro incluso para mi, un militante ya curtido en unas cuantas batallas», señalaba al otro lado del teléfono Diallo.
Biarritz no es Catalunya, pero el combatiente antirracista, cuya asociación lleva a cabo desde hace años diversas acciones de sensibilización a lo largo y ancho de Nueva Aquitania «no para quitar estatuas pero sí para que se pongan placas que rescaten la memoria», deberá responder del delito de rebelión (resistencia a autoridad). Presentó denuncia en su contra la IGPN, policía de policías hoy más que nunca en el disparadero por los excesos policiales. Le acusa de «violencia contra persona depositaria de autoridad».
Acabar con la impunidad y los honores
La asociación Mémoires et Partages ha expresado su solidaridad al encausado mediante un manifiesto, que ha sido firmado ya por numerosos intelectuales así como por representantes de partidos y sindicatos, en el que pide que se archive el sumario abierto contra Diallo pero también que «acabe la impunidad y los honores atribuidos a personalidades que han participado del ideario racista, esclavista, sexista y colonialista».
Antes de que el covid-19 y una huelga de abogados llevaran a suspender por dos veces el juicio que, salvo nuevo aplazamiento, tendrá lugar hoy a partir de las 14.00, Karfa Diallo se declaraba deseoso de poder emplear la tribuna para defender la acción de cuantos militan para «que se haga memoria y justicia sobre el pasado colonial» pero también para propagar un mensaje «por la igualdad y la fraternidad».
El calendario ha querido que este proceso judicial coincida con un intenso debate sobre la Ley de Seguridad Global, es decir sobre los métodos policiales y la libertad de expresión.
La fecha no deja de tener otro referente de alto voltaje simbólico, ya que llega en vísperas de las ceremonias oficiales que tienen lugar en el Estado francés en Ipar Euskal Herria hay un memorial en Itsasu con motivo de la «Jornada nacional de homenaje a quienes murieron por Francia» en la guerra de Argelia.
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