'Después de las ocho', 20 años del estallido racista de El Ejido: "Puede pasar de nuevo"

'Público' estrena en exclusiva el próximo viernes este documental de la productora Bruna y L'Observatori DESC que usa como punto de partida los acontecimientos del año 2000 en la localidad almeriense. El trabajo alerta de que el sistema de explotación de mano de obra migrante en el campo para exportar la verdura al norte de Europa se ha consolidado en España, generando las mismas tensiones raciales que ha aprovechado la extrema derecha para crecer.

Público, JAIRO VARGAS, 16-11-2020

inador común es la explotación de mano de obra migrante “a la que ni siquiera se les permite ser asalariada y organizarse”, lamenta Gutiérrez.

¿Cómo salir de este torbellino que no beneficia ni a trabajadores ni a agricultores ni al medio ambiente ni al consumidor final? El documental muestra alternativas que llevan años construyéndose, “pero que solo son una pequeña resistencia”, matizan. Las cooperativas y grupos de consumo responsable pueden ser la punta de lanza, “pero si se quiere cambiar el modelo o corregirlo en parte, se necesita un impulso de las instituciones, del sector público”, señala Martínez.

“El consumidor tiene el poder de decidir, el consumo es un acto político, claro, pero no se puede responsabilizar al individuo de un problema estructural”, sostiene el director. “No es que la gente, el consumidor, no pueda hacer nada, pero hay que reclamar una producción agraria sostenible en tu territorio, no como consumidor, sino como ciudadano. No llevarlo a lógica de mercado y consumo, sino a la de clase, pueblo o ciudadanía, como quiera llamarse”.

“No es que algo así pueda volver a ocurrir, es que está ocurriendo continuamente”
Aquellos tres días de ira, terror y fuego ocuparon las portadas internacionales. Fueron días que aún no han terminado de pasar y que, larvados con una menor intensidad —de momento—, se repiten en Almería, Huelva, Lleida, Murcia o Aragón. Comida barata para consumidores empobrecidos y recogida por trabajadores migrantes despojados de cualquier derecho. “Ahora la violencia es más sutil, está más individualizada, se organiza en micro grupos de forma menos explosiva, pero sigue ahí”, advierte Gutiérrez.

“No es que algo así pueda volver a ocurrir, es que está ocurriendo continuamente”, añade Martínez. Para Gutiérrez no hay duda. No es que haya pasado una vez, es que aquello fue el comienzo de algo. “El campo va creciendo en hectáreas, producción y mano de obra migrante necesaria. Habrá más chabolas porque hay mucha gente que se beneficia de este sistema. Y la gente que sufre, tarde o temprano, acaba organizándose y, el día que pase algo, la gota que colme el vaso, puede repetirse todo”, concluye contendente.

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