DEL DIRECTOR
Robles se pone firme
Cuidado: la solución no es sustituir Arguineguín por varios campamentos improvisados
Canarias 7, , 12-11-2020El Ministerio de Defensa siempre ha sido una especie de Gobierno dentro del Gobierno. Desde esa leyenda más o menos cierta de que el nombre de quien asume esa cartera se pacta con La Zarzuela e incluso se le impone al presidente de turno, ha existido una especie de barrera infranqueable en torno a Defensa, como si nadie pudiera discutirles los criterios por los que se rigen.
Algo de eso parece que ha pesado en la actitud de Margarita Robles y su equipo en relación con la crisis migratoria. De hecho, a fecha de hoy ni ha venido a interesarse por el asunto ni consta que haya abierto la boca para decir algo. ¿Y acaso es competencia suya? Lo es desde que se sienta en el Consejo de Ministros, pero lo es también porque estamos hablando de un asunto de control de fronteras y de seguridad, tanto de puertas afuera como internamente. Más aún: si tenemos una Unidad Militar de Emergencias para atender imprevistos de gran calibre, ¿cómo se puede explicar que durante semanas la única ayuda de Defensa en Arguineguín fuese enviar unas tiendas de campaña?
La llegada masiva de pateras y cayucos el pasado fin de semana y la vuelta al hacinamiento en Arguineguín confirmaron la pasividad de varios ministerios y la evidencia de que no había deseo de coordinarse entre ellos. Es más, tampoco es un secreto que entre Defensa e Interior apenas se hablan, seguramente porque Grande-Marlaska tomó algunas decisiones en materia de reorganización que supusieron la marginación de cargos de la Guardia Civil, un cuerpo de obediencia militar. E igualmente no es un secreto que Robles y Grande-Marlaska proceden del mismo mundo judicial, lo que abona el terreno para los celos… y los recelos.
Sea como fuere, Canarias pagó los platos rotos y en sus propias carnes miles de inmigrantes que han pasado por Arguineguín preguntándose si de verdad esto era el Primer Mundo, pues el trato recibido se salía del manual de lo que se asigna a un país de ese club.
Ahora al final a Margarita Robles le han dicho que se ponga firme y que deje de ser un obstáculo. Esas ingentes instalaciones militares ociosas repartidas por la geografía canaria han empezado a prepararse, pero cuidado: la solución definitiva no es sustituir Arguineguín por varios campamentos improvisados, sino combinar el trabajo en origen en los países emisores con una atención en condiciones a los que lleguen y repartir las cargas de la acogida entre todo el Estado. No solo entre varias islas, como tampoco no solo entre varios cuarteles de Gran Canaria.
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