DEL DIRECTOR
Los que no quieren ir a Arguineguín
Nos están condenando a ser una cárcel en medio del Atlántico
Canarias 7, , 19-10-2020Los gestos no deben adueñarse de la política pero una política vacía de gestos es lo más parecido a la tecnocracia. Y todavía no vivimos en un modelo tecnócrata. Es más, cuidado con esas fórmulas. Lo digo sobre todo porque son leones con piel de cordero quienes abogan por aparcar las ideologías y dejar la gestión pública en manos de los ‘expertos’. Cuando eso ocurre, lo primero que se volatiliza normalmente es el concepto de ‘público’.
Viene la reflexión a cuento de la presencia ayer en Arguineguín de la dirigente nacional de Vox Rocío de Meer, que acudió acompañada del diputado de ese partido por Las Palmas, Alberto Rodríguez. Fue un gesto cargado de intencionalidad política y fueron a hacerse la foto. Eso sí, de puertas afuera, pues el dispositivo policial solo deja pasar a los medios de comunicación cuando allí aparece un ministro el único que ha venido, o sea, Escrivá a su pesar, el presidente del Gobierno canario y del delegado del Gobierno otro que también creía innecesario acudir hasta el muelle moganero a ver con sus propios ojos si es admisible o no que centenares de personas se hacinen y duerman durante días en mantas sobre el cemento.
Mucho había tardado Vox en hacer acto de presencia y es evidente que lo hace con intencionalidad de partido. Pero también es evidente que lo tiene fácil porque el Gobierno central se lo pone en bandeja. Ayer, sin ir más lejos, la prensa madrileña pareció enterarse de lo que pasaba por estos lares. Aunque tarde, bienvenido sea que abran los ojos ante lo que pasa en el este apartado rincón de España… No sería la primera vez que alguien en los ministerios mueva un dedo porque un asunto salga en una perdida columna de un periódico madrileño, a pesar de que lleve semanas enteras ocupando portadas en la prensa de las islas. Cosas de la ultraperificidad y cosas del centralismo, que sigue imperando mucho más de lo que pensamos.
Y mira por dónde el planteamiento de esa prensa madrileña parece un calco al de aquí: nos están condenando a ser una cárcel en medio del Atlántico. Ya no es que lo diga Antonio Morales, presidente del Cabildo grancanario, ya no es que se queje el senador Asier Antona por el trato displicente del ministro Escrivá y ya no es que el diputado Pablo Rodríguez se pregunte por qué esta condena al archipiélago… ahora resulta que todos ven los mismo.
Salvo los que no quieren ir a Arguineguín. Empezando por Marlaska y Robles, por ejemplo. Se ve que están muy ocupados con atender a la otra España.
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