LAS VENAS ABIERTAS

El infierno son los otros

«Nunca el odio contra los que huyen de esos lugares donde la violencia es el café de cada mañana debe canalizar nuestra ira»

Canarias 7, DAVID OJEDA, 14-10-2020

Hay muchas formas de abordar la falta de compromiso del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria con las necesidades sociales de los barrios de la ciudad. Ninguna de ellas empieza con «aquí no queremos negros». Todo debate que parta de esa base queda neutralizado y no debería encontrar a nadie que mostrara su simpatía con esa forma de afrontarlo.

Uno de los últimos episodios sucedió en El Lasso. Un barrio con gravísimos problemas estructurales, víctima de un constante abandono institucional desde su fundación, tantos y tan elementales como los de los vecinos del bloque 18, que durante décadas suplicaron a las administraciones un simple acceso asfaltado al portal de sus residencias.

Pero este debate no va de clases. No tiene nada que ver con títulos universitarios ni con certificados de empadronamiento, como algunos han querido simplificar. El discurso de la rabia contra los migrantes se propaga demasiado rápido, y los portadores de este virus salen tanto del cinturón marginal de la ciudad como de los garajes donde se aparcan los BMW.

No hablamos de educación ni de sustratos sociales, hablamos de la más elemental convivencia. Incluso de conciencia. Somos una sociedad fallida, que ha aprendido a usar la cámara panorámica de sus teléfonos pero que es incapaz de percibir el plano completo del retrato; que solo sabe fijarse en el yo y si las cosas salen mal, como decía Sartre, creemos que el infierno son los otros.

Porque es verdad que en esta tierra que habitamos la exclusión social es una realidad presente. Pero nunca el odio contra los que huyen de esos lugares donde la violencia es el café de cada mañana debe canalizar nuestra ira.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)