Preocupante informe sobre el extremismo de derechas en la policía alemana

Seehofer habla de «vergüenza» pero niega «problema estructural»

Canarias 7, JUAN CARLOS BARRENA Berlín, 07-10-2020

Las fuerzas de seguridad alemanas se encuentran infiltradas de manera preocupante por elementos ultraderechistas y neonazis. Entre 2017 y finales de marzo de 2020 se registraron 319 casos sospechosos de agentes ultraderechistas en la policía de los distintos estados federados y 58 casos entre las fuerzas de seguridad nacionales, 44 de ellos en la Policía Federal y 6 en la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA). Eso se desprende del primer informe sobre «Extremistas de derechas en las fuerzas de seguridad» elaborado por la Oficina Federal para la Defensa de la Constitución (BfV) y que fue presentado hoy en Berlín por el ministro federal del Interior, Horst Seehofer. La publicación del estudio se produce después de que recientemente se descubrieran en varias comisarías y centrales de policía alemanas la existencia de foros de intercambio de mensajes de grupos de agentes a través de servicios para teléfonos inteligentes en los que se publicaban imágenes, vídeos y textos de carácter racista, xenófobo, antisemita y, en algunos casos, con llamadas a la violencia.

Seehofer subrayó que «cada caso constatado es una vergüenza», también para las fuerzas de seguridad en general, y recordó que los funcionarios de los servicios públicos tienen una función ejemplar para la sociedad. Pese a todo rechazó la existencia de «un problema estructural con el extremismo de derechas en las fuerzas de seguridad» en Alemania y afirmó que «se trata de un reducido número de casos». El titular germano de Interior aseguró que, pese a todo, cada caso conocido «será investigado consecuentemente y perseguido rigurosamente». El ministro había sido objeto de fuertes críticas en las últimas semanas por su negativa a realizar una profunda investigación a nivel nacional sobre el racismo en las fuerzas de seguridad. Varios estados federados han anunciado, entre tanto, su intención de llevar a cabo una profunda investigación sobre las tendencias racistas y xenófobas en las policías de sus respectivas regiones por su propia cuenta.

Gobiernos regionales y representantes de la oposición política exigen además la creación de la figura del comisionado de policía independiente al que los agentes puedan acudir a denunciar de manera discreta cualquier caso de neonazismo o ultraderechismo en su entorno laboral. «Un interlocutor independiente, situado fuera de la jerarquía, al que puedan dirigirse con confianza y que pueda ofrecer consejo para afrontar situaciones determinadas», explicó Irene Mihalic, experta de Interior del partido de Los Verdes. Para Mihalic el informe presentado por el ministro no es exhaustivo y «debemos dar por sentado que las cifras que ofrece ahora se han quedado anticuadas», sobre todo a la vista de las docenas de casos de racismo y xenofobia surgidos en las últimas semanas entre policías de regiones como Renania del Norte-Westfalia, Baviera o la ciudad estado de Hamburgo tras descubrirse varios foros de intercambio de mensajes de tono neonazi.

El estudio de la BfV destaca que en la mayoría de los casos se abrieron expedientes disciplinarios y, en menor medida, procedimientos penales por el intercambio y difusión de simbología anticonstitucional, como emblemas nazi que están prohibidos por ley en Alemania, o comentarios de carácter racista, antisemita o contra el estado de derecho. Solo en casos contados los funcionarios policiales habían tenido contacto con personas o grupos de la extrema derecha o habían participado en algún acto de carácter neonazi. El informe de la Oficina Federal para la Defensa de la Constitución, organismo en el que se integran los servicios de contraespionaje y la lucha contra el terrorismo internacional, tiene un registro diferenciado de los casos en el «Bundeswehr», el ejército federal, debido a que los Servicios Militares de Inteligencia (MAD) contabilizan los casos sospechosos de extremismo de derechas de otra manera. El estudio de la BfV detalla la existencia entre 2017 y abril de 2020 de 1.064 casos sospechosos de ultraderechismo entre los militares, de los que 400 no se vieron confirmados y 550 se encuentran aún en fase de verificación.

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