Reconducir el fracaso del reglamento de Dublín sobre refugiados

La crisis migratoria de 2015 puso en evidencia las lagunas del sistema que obliga a gestionar las solicitudes en el primer país de llegada

El Periodico, , 23-09-2020

Los refugiados que llegan al continente europeo no pueden solicitar asilo en el Estado miembro que prefieren. El reglamento de Dublín, de 2003 y reformado en 2013, otorga la responsabilidad de gestionar la solicitud al primer país de la UE por el que entran. La crisis migratoria de 2015 , cuando más de un millón de refugiados llegaron al continente europeo huyendo de la guerra en Siria, puso patas arriba el hasta entonces complicado equilibrio del sistema poniendo a países mediterráneos como Grecia o Italia en una situación insostenible. 

La respuesta de la Comisión Europea llegó unos meses más tarde en forma de mecanismo de cuotas obligatorio con el objetivo de redistribuir a miles de refugiados entre los distintos Estados miembros y aliviar así a los países en primera línea en el mediterráneo. Un parche que no solo no funcionó –de los 160.000 refugiados que se comprometieron a reubicar solo llegaron a 29.000 – sino que abrió una brecha sin precedentes entre los países del sur, defensores de la solidaridad y de un reparto obligatorio, y los del este, absolutamente contrarios a acoger ningún cupo de refugiados pese a que la decisión por mayoría cualificada adoptada en el Consejo. 

Aunque la falta de compromiso de países como Hungría, Polonia, Eslovaquia o la República checa a reubicar refugiados terminó en la apertura de un procedimiento de infracción y en el Tribunal de Justicia de la UE posteriormente, el sistema no sobrevivió y pese a la presión de organizaciones no gubernamentales y sociedad civil terminó muriendo. 

Desde entonces, los intentos por impulsar la reforma de Dublín han hecho inexorablemente agua y han agudizado la presión migratoria. “Moria – el campamento de refugiados en la isla de Lesbos calcinado por el fuego hace unos días – es un síntoma de un sistema que es inexistente. Existe porque no hay nada distinto que evite que esté ahí”, ha reconocido este miércoles Margaritis Schinas, vicepresidente de la Comisión Europea y casualmente exportavoz del autor del sistema de cuotas, Jean – Claude Juncker.

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