«Esta crisis ha visibilizado carencias sobre las que no se trabajaba»

JOSÉ EMILIO LAFUENTE, SEC. GENERAL DE CÁRITAS GIPUZKO Afirma que la situación actual supone «una amenaza para cronificar las problemáticas de las personas más vulnerables»

Diario Vasco, AIENDE S. JIMÉNEZ, 14-09-2020

En toda crisis las personas que ya están en situación de riesgo y vulnerabilidad son las que sufren las peores consecuencias. Entidades como Cáritas no han dejado de trabajar desde que se desató la pandemia para llegar a todas las familias que se han visto afectadas por la situación. Las solicitudes han aumentado, tal y como asegura José Emilio Lafuente, secretario general de Cáritas Gipuzkoa, aunque por el momento no van a más. Pide a las instituciones que no dejen de apoyarles con «medios y recursos» y que flexibilicen los requisitos y los tiempos de acceso a las ayudas de emergencia social.

– ¿Cómo ve el futuro más próximo en cuanto a la crisis social y económica provocada por la pandemia?

– Lo vemos con preocupación. Primero por la situación sanitaria, en la que no sabemos cuál va a ser la evolución de los contagios. En lo que nos ocupa, nos siguen preocupando las personas sin hogar, porque suelen ser propensas a padecer enfermedades como la bronquitis, pulmonías y neumonías. Creo que tenemos que realizar esfuerzos especiales para poder atenderles en espacios residenciales en los próximos meses. En lo que se refiere a la situación económica y de empleo, nos tememos que se avecina una bajada de la actividad que traerá consigo la eliminación de muchos puestos de trabajo.

«Algunas personas que nos pidieron ayuda en el confinamiento han recuperado parte de sus ingresos, pero no el 100%»
PRECARIEDAD

– ¿Qué personas han necesitado ayuda en estos primeros meses de pandemia?

– Cuando se inició la crisis sanitaria, allá por mazo, abril, fue todo bastante complejo y complicado, no sabíamos cómo gestionar la situación. Lo que más nos preocupaba era la atención a las personas sin hogar. Dedicamos muchos esfuerzos a solucionar su situación porque el confinamiento les obligaba a estar en un centro. Realizamos grandes esfuerzos desde la entidad, con la adaptación de recursos de acogida y la implantación de programas de 24 horas para que estas personas pudieran estar confinadas.

– ¿Han tenido recursos suficientes para atender a las personas más vulnerables?

– Ha habido distintos momentos. Inicialmente la situación fue muy dura. Ya lo he mencionado pero con las personas sin hogar fue especialmente complicado porque había que dar una respuesta inmediata y los recursos que teníamos no eran suficientes. Hubo una respuesta positiva por parte de la administración, con la apertura de albergues, y gracias a eso conseguimos liberar la presión de algunos alojamientos.

«Pedimos a los Ayuntamientos que vuelvan a ser flexibles en el acceso a ayudas de emergencia social»
AYUDAS

– ¿Esa respuesta de la administración sigue siendo positiva?

– Al principio encontramos mucha flexibilidad por parte de los Ayuntamientos, pero es verdad que ahora ya no lo estamos viendo. El acceso a las ayudas de emergencia social está volviendo a la situación anterior, con el cumplimiento ordinario que implica mucha burocracia y con requisitos de acceso más estrictos. Es importante que las personas accedan de forma ágil y eficaz y evitar los trámites administrativos que se dilatan en el tiempo. Creo que se debe hacer una interpretación del momento actual, en el que la pandemia sigue activa, y ese acceso debería ser más flexible.

– ¿Esta crisis hará que los pobres sean más pobres, o también va a llevar a situaciones de pobreza a las personas de clase media o trabajadora?

– Por la experiencia que tenemos, estas crisis con carácter general siempre afectan más a las personas más vulnerables, que tienen mayor riesgo, aunque también pueden afectar a otros estratos sociales. Pero lo que está claro es que quienes tienen una mayor precariedad, desde el punto de vista del empleo, van a salir perjudicados. Y tendrán además más dificultades para recuperar la situación que tenían antes. Ya lo estamos constatando. Entre las personas que nos contactaron durante el confinamiento, algunas han vuelto a trabajar y han recuperado parte de sus ingresos, pero no lo han hecho al 100% de la situación que estaban antes del Covid.

«Por regla general, en el sector social las necesidades siempre van por delante de los recursos disponibles»
FALTA DE RECURSOS

– En el ámbito social se habla siempre del riesgo de cronificación de la pobreza. ¿Vuelve a reavivarse?

– Aunque queremos estar esperanzados en que no sea así siempre hay ese riesgo, y una situación como la actual supone una amenaza para cronificar las problemáticas que ya tenían las personas vulnerables. Ahí es donde nosotros tenemos que intervenir para evitar esas cronificaciones.

– ¿Cuáles van a ser las principales necesidades de las personas afectadas por esta crisis?

– Para las personas que están en situación de riesgo, cualquier incidencia en sus ingresos supone una vulnerabilidad en todos los niveles. Lo principal para ellos es garantizar la vivienda, que es el pilar fundamental, pero es primordial todo lo que tiene que ver con la subsistencia. Si en una familia no hay ningún ingreso hay que apoyarles en todos los ámbitos. Son personas en situación límite, con escasos recursos, escasos ingresos y poca posibilidad de ahorro.

– Esta crisis llega justo cuando se empezaba a levantar cabeza de la anterior. ¿Lo que viene va a ser peor?

– No lo podemos saber. Es cierto que después de los años duros de la crisis anterior llevábamos años que el número de familias atendidas por Cáritas estaba descendiendo. Todo va a depender de la recuperación de la actividad económica y eso depende del tiempo que se prolongue la crisis sanitaria. Si una vez que superemos la situación sanitaria todo vuelve a la normalidad se quedará en algo coyuntural, pero si se alarga…

– ¿Qué medidas se deberían tomar por parte de la administración en el ámbito social?

– Creemos que deberían seguir prestando apoyos, con medios y recursos, a las entidades sociales que trabajamos con personas en riesgo. Solo un ejemplo. Tenemos una experiencia muy positiva en la fase de desescalada desde finales de junio, porque hemos conseguido que 35 personas que vivían en la calle hayan tenido acceso a una vivienda digna, una alternativa al alojamiento distinta a la que tenían en albergues. Esto les otorga un proyecto vital mucho más interesante y les aporta autonomía.

– ¿Qué carencias del sistema han quedado en evidencia?

– Por regla general, las necesidades siempre van por delante de los recursos. Esta crisis, si le queremos sacar un elemento positivo, lo que ha hecho es visibilizar una serie de carencias y situaciones que ya existían pero sobre las que no se trabajaba. Creo que se debe hacer un análisis de situación de la realidad que hemos estado observando en el ámbito de la acción social y ver qué medios hay disponibles para atenderla. Hay que reforzar los recursos que había y crear nuevos para dar una respuesta adecuada.

– Se dice que las crisis sacan lo mejor de las personas. ¿Cree que ha sido así?

– El elemento positivo de esta situación es el factor humano. La sociedad en general y la guipuzcoana en particular es muy generosa. Ha aumentado la solidaridad, hemos recibido muchas llamadas de particulares y de empresas que nos han prestado material escolar y dispositivos informáticos para que los niños pudieran acceder a las clases online. También psicólogos y médicos se han puesto en contacto a título particular para asesorarnos. Ha habido muchas personas que han querido aportar su granito de arena, vecinos que ayudaban a otros a llevar medicamentos, hacer la compra, bajar la basura, personas que hacían mascarillas… Son muchas las acciones realizadas de forma anónima por ciudadanos. Esta es una sociedad muy sana, que busca el bien común. Y no hay que olvidar el papel que ha jugado la Administración en esta situación tan complicada, en la que se han activado nuevos recursos, ha habido respuesta y ha habido una interlocución muy directa que esperamos que continúe.

– La crisis está afectando a todos los sectores. ¿Teme que el ámbito social pueda recibir recortes en ayudas?

– Espero que no. Tradicionalmente el ámbito social siempre ha tenido ese riesgo de quedar en un segundo plano, pero por la acción y la actividad de la Administración desde el inicio de la pandemia, espero una respuesta adecuada. Hasta ahora ha sido buena, y confío y espero que mantenga esta línea de apoyar las necesidades sociales que surjan.

«Hemos atendido un 20-25% más de personas que el año pasado»
Las peticiones de ayuda en Cáritas han aumentado, especialmente entre mujeres solas con hijos e inmigrantes.

– Hace unos meses aseguraron que recibieron hasta 1.500 peticiones de ayuda durante el confinamiento.

– Se trata de personas que venían desarrollando su trabajo en la economía sumergida o informal y que perdieron sus ingresos de un día para otro, otras a las que se les redujeron notablemente, y necesitaban apoyo económico. También había gente que recibía prestación por el Erte pero con esa cantidad no eran capaces de cubrir todas las necesidades de sus familias. Desde el principio del confinamiento dejamos claro que Cáritas no cierra, queríamos estar presentes para las personas con mayor dificultad.

– ¿Cuál era el perfil mayoritario de los solicitantes?

– Sobre todo familias de madres solas con hijos a su cargo, personas que estaban trabajando en el ámbito doméstico y que han perdido su empleo, personas inmigrantes en situación irregular…

– ¿Qué aumento ha supuesto respecto al año anterior?

– Cogiendo los datos con prudencia, estimamos que hemos atendido a un 20-25% de personas más respecto al mismo periodo del año anterior, pero es una estimación que tenemos que valorar a final de año. Lo que sí podemos decir es que es un incremento que no va a más, se está estabilizando o se mantiene.

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