DEL DIRECTOR

De Moria a las ausencias de aquí

Se trata de que se interesen y que lo hagan viendo, palpando y oliendo lo que allí pasa

Canarias 7, FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO , 11-09-2020

Arde Moria, el gigantesco campamento de refugiados instalado en la isla griega de Lesbos. Es una drama que agrava el que de por sí lo es la vida de miles de personas instaladas en un limbo, en un campamento-cárcel cuyas puertas solo se giran para entrar.

Las fotos del incendio de Moria ocuparon ayer las portadas de las ediciones impresas de El País y El Mundo. sensibles ante lo que allí ocurre. Como debe ser. En esos rotativos se podía leer que lo ocurrido reflejaba el fracaso de la Unión Europea en materia migratoria. Pues sí. No creo que haya quien no lo suscriba.

Otra cosa es que después ibas pasando las páginas y buscabas algún eco, aunque fuera una línea suelta y perdida, en torno a lo que pasa en Canarias con la inmigración y el trato que reciben los migrantes. Ynada de nada.

Debe ser que hace falta un incendio para que se acuerden de que existimos. Claro que en Arguineguín los incendios son por ahora emocionales. Yesos, por lo que se ve, no llegan a la capital. Ni a los periódicos ni a los ministerios. Digo esto último porque ayer por la mañana había algunos despachos en los que parece que les molestaba que se preguntara por la reunión interministerial. Solo les faltó decir:«Dejen de dar tanto la lata».

Ayer se plantó en Arguineguín el juez Arcadio Díaz Tejera, que llegó de la mano de Onalia Bueno, alcaldesa de Mogán. No faltan lo que dicen que el Ayuntamiento moganero también podía hacer algo más de lo que hace, pero digo yo que al menos está contribuyendo a que el asunto no caiga en el olvido. Yeso es bastante. Muchísimo, de hecho.

La presencia del juez se agradece pero sobre todo pone en valor otras ausencias. Lo digo porque la provincia de Las Palmas elige cada vez que hay elecciones a ocho diputados y la isla de Gran Canaria a tres senadores. ¿Se trata de que acudan a hacerse la foto? No. Se trata de que se interesen y que lo hagan viendo, palpando y oliendo lo que allí pasa. Que hablen con los migrantes, que hablen los policías nacionales, que hablen con el personal de Cruz Roja y con los sanitarios, que están desbordados y seguramente también se preguntan por su soledad… Sería de agradecer que también hablasen con los soldados desplazados a echar una mano, aunque solo fuera en las labores de vigilancia, pero resulta que les dijeron que pusieran unas tiendas de campaña y adiós muy buenas…

En todo caso, bienvenida sea la preocupación por Moria. A ver si así abren los ojos algunos.

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