El incendio de Moria reaviva la exigencia de una nueva política migratoria común en la UE
Merkel y Macron instan a acoger a los menores del campo de refugiados de Lesbos, que estaba en una situación «inaceptable», admite ahora la Comisión
Diario Sur, , 11-09-2020roma. Lo sucedido en Moria no puede repetirse. Tanto los cerca de 13.000 refugiados e inmigrantes que malvivían en el campamento ubicado en Lesbos, como los habitantes de esta isla griega, situada a 10 kilómetros de las costas turcas, coinciden en que no debe volver a levantarse la maraña de tiendas y contenedores que acogía a los desplazados, reducida a cenizas después de una serie de incendios desatados desde la noche del martes y que continuaron ayer de madrugada.
También las organizaciones no gubernamentales (ONG) que operan en la zona, y que llevan años denunciando el hacinamiento y desesperación entre los habitantes de Moria, piden un cambio en la acogida a estas personas, algo a lo que por fin parece que podría estar dispuesta la Unión Europea. «Creo que debemos evacuar a la gente fuera de Lesbos. No veo cómo sería posible encontrar condiciones de vida adecuadas en estas circunstancias», comentó ayer la comisaria de Interior, Ylva Johansson, que reconoció que los extranjeros vivían en condiciones «inaceptables».
Pese a sus palabras esperanzadoras, los inmigrantes y refugiados siguen en el «limbo» al que se refirió Johansson. La situación solo ha cambiado para los 406 menores no acompañados que han sido evacuados desde Lesbos hasta el norte de Grecia, y de los que ahora se harán cargo otros países europeos. La canciller alemana, Ángela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, acordaron ayer proponer a la UE un plan para repartirse a estos niños y adolescentes.
El drama de Moria debería obligar a los Veintisiete a lograr «al fin» una política migratoria común, que actualmente «no existe», reconoció Merkel. Una petición similar a la realizada por la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, quien señaló que, «como país de primera frontera, España se encuentra en la misma situación que Grecia», y por lo tanto comparte su reclamación de exigir una reforma del sistema europeo de migración y asilo.
Los menores son los afortunados que por fin han podido salir de Moria, pero constituyen una exigua minoría. Tras haber perdido en los fuegos sus pocas pertenencias, el resto de habitantes del campamento se han visto obligados a dormir desde el martes al raso a la espera de que las autoridades griegas organicen la acogida. Muchos de ellos lo han hecho en los márgenes de las carreteras sin apenas mantas o ropa con la que protegerse del frío.
Alrededor de un millar de personas, consideradas las más vulnerables, serán ubicadas a bordo de tres naves enviadas ayer mismo a la isla. Sin embargo, para el resto está previsto, en principio, que duerman bajo unas carpas a la espera de que, a medio plazo, se levante un nuevo centro de recepción para inmigrantes.
El Gobierno de Atenas, de momento, no está dispuesto a sacar a los extranjeros de Lesbos, que es lo que piden los habitantes de la isla, hartos de que su tierra se haya convertido en el mayor campo de refugiados del Viejo Continente. «Hemos llegado a nuestro límite al sufrir una carga que le correspondería a toda Europa», comentó al diario ‘Proto Thema’ una mujer que, junto a otros vecinos, había cortado una carretera para evitar las obras de construcción del nuevo campo.
Las fuerzas de seguridad, por su parte, impedían que los refugiados e inmigrantes se desplazaran desde los alrededores del campamento hacia Mitilene, la capital de la isla. «Ya no tenemos nada y las autoridades no parecen preocuparse de lo que vamos a hacer», dijo una refugiada llamada Clarisse a la agencia AFP.
«No sabemos nada, nadie nos dice adónde nos llevarán. Mi hija menor, de 5 años, se desmayó ayer. No ha comido en tres días. La Policía ni siquiera quiere que vayamos a comprar provisiones al supermercado», explicó esta madre soltera, que pasó diez meses en Moria. «¿Así que esto es Europa? ¡No puedo más, solo pido que mi bebé esté bien, que pueda crecer en paz!», lamentó por su parte la siria Fatma Al – Hani.
No puede resultar una sorpresa para nadie el incendio del campamento, cuyo origen no está claro, aunque pudo haber sido provocado por algunos de los 35 inmigrantes que debían pasar la cuarentena tras estar en contracto con una persona que dio positivo a la covid. El hacinamiento hacía imposible el aislamiento.
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