DEL DIRECTOR

La cárcel de Arguineguín

El muelle lo han convertido en nuestra particular isla de Lampedusa

Canarias 7, Francisco Suárez Álamo FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO, 04-09-2020

El flujo es incesante. A primera hora de ayer llegó una patera, después otra… Pero mucho más preocupante es que lleguen sin ser detectadas, pues eso significa que si naufragan a pocos metros de la costa, quedarán expuestos al azar. Y con la exhaustos que llegan los ocupantes de esas frágiles embarcaciones tras una travesía de varios días, pues el riesgo de que se hundan en el mar es muy elevado. Por desgracia así lo enseña la experiencia.

El presidente del Gobierno de Canarias anunció el pasado lunes que le había pedido al delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, un informe urgente sobre qué estaba pasando con el Sive, el servicio de detección en alta mar. Esperemos que el concepto urgente haya quedado claro, pues tampoco creo que haga falta el paso de muchos días para poner en negro sobre blanco la evidencia de que el Sive es imperfecto, que los medios son escasos y que estamos hablando de una dejación de años. Que se lo pregunten, si no, a los agentes de la Guardia Civil y de Salvamento en Lanzarote, que se dan cabezazos contra la pared con el tiempo que se ha tardado en resolver el agujero negro en la vigilancia en un parte del litoral de esa isla. Y para más inri lo que se nos pedía los medios de comunicación es que no lo contásemos, porque entonces se supone que dábamos pistas al enemigo. Como si enemigo a batir no fuera evitar el riesgo de muerte de personas en un naufragio.

Por si fuera poco, tenemos lo del muelle de Arguineguín, convertido en nuestra particular isla de Lampedusa. Escribió el pasado domingo en este periódico el presidente del Cabildo grancanario, Antonio Morales, que la isla no podía convertirse en una cárcel. Pues de facto esa nueva cárcel la tenemos en Arguineguín, mostrando unas imágenes impropias de un país desarrollado y de un Estado que actúa con urgencia donde hay un problema humano… y también de seguridad.

Ahora la solución que se le ha ocurrido a la Delegación es buscar un alojamiento hotelero u extrahotelero en la capital grancanaria. Como mal menor puede valer pero uno sigue preguntándose para qué sirven las gigantescas instalaciones militares y también otras de titularidad estatal que están semivacías o vacías por completo. ¿Por qué el Estado sí sabe resolver de inmediato el alojamiento de militares de refuerzo de la UME cuando llegan a apagar un fuego y tenemos un Gobierno central y una Delegación incapaces de controlar este fuego humano en que están dejando que se convierta el drama de la inmigración irregular?

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