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Hungría extiende "crisis por inmigración masiva" pese a casi nulas llegadas

La Vanguardia, Redacción, 01-09-2020

Budapest, 31 ago (EFE).- El Gobierno de Hungría ha vuelto a prolongar por seis meses más el “estado de crisis por inmigración masiva” que estableció en septiembre de 2015, a pesar de que la llegada de refugiados e inmigrantes a su suelo casi ha desaparecido.

La decisión de mantener dicho “estado de crisis” al menos hasta el 7 de marzo de 2021 fue publicada anoche en la “Gaceta Oficial”.

La primera vez que lo introdujo el Ejecutivo del ultranacionalista Viktor Orbán fue hace cinco años, cuando centenares de miles de refugiados, provenientes en su mayoría de Siria, Irak y Afganistán, llegaron a Hungría por la ruta de los Balcanes con el objetivo de continuar viaje y obtener asilo en Alemania y otros países de Europa occidental.

Según la ley de 2015, el estado de crisis por inmigración puede ser decretado cuando el número de solicitantes de asilo promedia los 500 en un mes, o en dos semanas se dispara a 800 al día.

También procede declararlo cuando en las “zonas de tránsito”, donde los refugiados esperan sus trámites, el número de personas recluidas supera el millar cada día de un mes, o los 2.000 en un único día, o si surge una situación especial, como actos violentos, disturbios u otra circunstancia que ponga en peligro la seguridad pública de cualquier localidad.

La prensa independiente húngara, como el portal 444.hu, destaca hoy que actualmente no se da ninguna de esas condiciones.

“Tan solo faltan las causas” para poder declarar el estado de crisis por inmigración masiva, comenta de forma irónica el diario digital nepszava.hu.

Según informó este lunes a Efe el Comité Helsinki Húngaro, entre enero y abril de este año en el país centroeuropeo se han presentado tan solo 84 solicitudes de asilo, una cifra insignificante comparada con las de los años anteriores (29.432 en 2016; 3.397 en 2017; 671 en 2019 y 500 en 2019).

En el periodo mencionado, las autoridades magiares denegaron a más de 7.000 personas la entrada en el país.

El pasado mes de mayo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que las condiciones de quienes esperan en la principal “zona de tránsito” húngara, situada en Roszke, junto a la sureña frontera con Serbia, equivalen a la privación de libertad.

En reacción al dictamen de los jueces europeos, Budapest decidió cerrar esas zonas.

Desde entonces, la única posibilidad que tienen los aspirantes a asilo en Hungría, es presentar una solicitud de protección inmigratoria en las embajadas del país centroeuropeo en Kiev o Belgrado, es decir, las capitales de las naciones vecinas no comunitarias.

“El sistema de asilo se ha vaciado en Hungría”, asegura el Comité Helsinki al recordar la situación descrita.

Con la mayoría aplastante que tiene en el Parlamento, el partido Fidesz de Orbán ha aprobado polémicas leyes que criminalizan y penan la inmigración, en medio de un discurso político que vincula a los refugiados con el terrorismo y con una supuesta confabulación internacional contra la cultura húngara, cristiana y europea.

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