El poder de las milicias armadas invade el debate electoral en Estados Unidos

Trump visita hoy a las fuerzas de seguridad en Kenosha mientras crece la crispación social por la violencia en las calles y la impunidad de los grupos supremacistas

Diario Sur, CAROLINE CONEJERO, 01-09-2020

El presidente Trump desató ayer una nueva oleada de amenazas para allanar el camino a una acción federal en Portland tras los disturbios del fin de semana que causaron la muerte de un miembro de extrema derecha durante los enfrentamientos contra manifestantes anti – racismo. Las nuevas amenazas del mandatario estadounidense coronan una volátil semana de violencia en las calles, un tema que acapara ya la campaña electoral en un país con la temperatura al máximo y que entra en una nueva fase de crispación social y división política.

Las protestas contra el racismo extendiéndose a través del país y los consiguientes disturbios violentos que intentan desacreditarlas se han convertido en un hecho que oscila peligrosamente sobre las cabezas de ambas campañas electorales. A sólo dos meses de las elecciones presidenciales más cruciales de la historia moderna del país, la violencia amenaza con hacer mella en la sensibilidad de los electores y producir una reacción de último momento que podría inclinarse en cualquiera de los lados para determinar el signo electoral.

El candidato demócrata, Joe Biden, en un discurso ayer desde Pittsburg, acusó a Trump de incitar a la violencia en el país durante años y de haber perdido el liderazgo moral para resolver las crisis. Biden recriminó al presidente porque, según él, busca el caos en lugar del orden y no ha condenado la violencia de sus partidarios y de los grupos armados que actúan amparados en sus consignas y en el discurso del supremacismo blanco.

El líder demócrata defendió la justicia racial y distinguió los disturbios de las protestas pacíficas contra el abuso policial. Afirmó que condena cualquier tipo de violencia provenga de donde provenga y retó al presidente a condenarla también. Biden enumeró la lista de las crisis que asolan al país en estos momentos incluida la pandemia del coronavirus, que el pasado fin de semana superó los 183.000 muertos y los seis millones de casos. El candidato enfatizó la necesidad de terminar con el espectro del racismo que destruye comunidades y enfrenta a la sociedad.

El caso de Jacob Blake

Trump, que aún no ha hablado con la familia de Jacob Blake ni tiene planes para entrevistarse con ellos, sí prevé reunirse hoy con los miembros de las fuerzas de seguridad de Kenosha para evaluar los daños provocados por los recientes disturbios. El nuevo epicentro de las protestas contra la violencia policial tras el reciente altercado que dejó paralizado al afroamericano Jacob Blake a causa dee siete disparos por la espalda podría convertirse en el foco de nuevas tensiones con la visita del presidente a las fuerzas de seguridad mientras ignora a las víctimas de los abusos policiales.

Tras una semana de silencio, finalmente el líder republicano se refirió ayer por primera vez al incidente con Jacob Blake sobre el que vagamente comentó su disgusto al ver las imágenes. El político que ha convertido en lema de su campaña electoral la amenaza de despliegue de fuerzas armadas federales se ha negado por otra parte a condenar al menor armado Kyle Rittenhouse, que el pasado viernes en Kenosha disparó a muerte a dos activistas en las protestas.

Tras los altercados en Kenosha y Portland, la Policía se enfrenta a las críticas por su tolerancia hacia las milicias voluntarias. Tras la muerte de un manifestante – por el que se investiga a un militante armado de 48 años, Michael Forest Reinoehl – , este cuerpo ha declarado las protestas ilegales en Portland. Las confrontaciones entre estos grupos armados y activistas han dejado ya tres muertos en los últimos días.

Se trata de cuadrillas de civiles pertenecientes a la extrema derecha que han venido operando en distintas ciudades a través del país con el propósito de desacreditar y crear el caos en las concentraciones contra la violencia policial y el racismo. Actúan bajo la excusa de mostrar su apoyo y asistir a las fuerzas de seguridad.

Sin embargo, las ultimas muertes han incrementado la presión sobre la Policía, acusada de tolerar la presencia de pistoleros autodesignados defensores de la ley que ocupan las protestas sin uniforme, entrenamiento profesional y que actúan con limitada responsabilidad. Las motivaciones de estos individuos armados – indistinguibles unos de otros una vez que las masas de manifestantes llenan las calles – incluyen la protección de la propiedad comercial, la defensa de la supremacía blanca y el fomento de la guerra civil.

A pesar de que numerosos jefes de policía han desautorizado abiertamente a los civiles armados y rechazado públicamente su ayuda, en muchos otros casos las autoridades locales han señalado su apoyo hacia los miembros de las milicias, cuyos actos han terminado en violencia y prestan cobertura al vandalismo y al saqueo. El jefe de policía de Snohomish (Washington) fue cesado el pasado junio tras dar la bienvenida a docenas de miembros de estas bandas, que invadieron la ciudad con banderas confederadas en respuesta a un falso rumor en internet que alertaba sobre un supuesto ataque de grupos ‘antifa’ para destruir la ciudad.

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