Canarias, Sánchez y la Delegación del Gobierno

La decisión más enérgica e inteligente que debe adoptar Pestana es involucrar a la Administración central con lo que está pasando en el archipiélago

Canarias 7, RAFAEL ÁLVAREZ GIL C7, 10-08-2020

El repunte del fenómeno migratorio irregular llega, con fuerza, otra vez, a Canarias. Los episodios recurrentes de cayucos y pateras en tiempos de Adán Martín se repiten. Esto es lo que ha tardado en interiorizar la Delegación del Gobierno y, de ahí, se deriva el error en la política de comunicación. Apostar por los hechos consumados, en vez de armonizar respuestas con las diferentes administraciones, tenía fecha de caducidad. Es humano que, en primera instancia, Anselmo Pestana procurase quitarse así un problema que, sin duda, en términos políticos, es una papa caliente. Pero no era la vía adecuada; primero, porque tenía escaso recorrido desde que, al otro lado, no estuviera un alcalde o responsable público que no fuese del PSOE y, segundo, porque la problemática contiene una dimensión e importancia que no se puede digerir sin más desde la plaza de La Feria. De largo, le sobrepasa y es Madrid quien debe tomar las riendas del asunto tanto formalmente como materialmente pues no estamos ante una traba burocrática o una labor de inspección y seguimiento de competencias estatales en las islas. El mandato de Pestana no va a ser como el de Juan Salvador León; esa rutina no existe desde que la actualidad adquiere un aroma similar al de la época del expresidente Martín.

Y esto precisa que la Delegación del Gobierno despliegue una sensibilidad exquisita y que reconozca el fallo de no activar políticas públicas consensuadas en tiempo de pandemia, miedo en la población y propagación de bulos que lo complica todo aún más. A fin de cuentas, esa misma papa caliente que siente Pestana que tiene entre las manos políticamente, también le ocurre igual a los diversos regidores. Máxime, en San Bartolomé de Tirajana donde la coalición de gobierno ha sido difícil de articular (a varios partidos) y se enfrentan a la base social que vota a Marco Aurelio Pérez (un dirigente moderado en las formas) y que, a la postre, se trata de un respaldo social que se retrotrae y casa con el poder y la influencia a modo de larga sombra que tuvieron Sánchez Araña y Araña del Toro en Las Tirajanas. El mismo caldo de cultivo a son de la inmigración que le vale a Vox en estos momentos es el que antes le sirvió, con los matices que se quiera, en Francia al Frente Nacional de Le Pen. Y si encima allí la inmigración ya es de segunda o tercera generación (lo que denota, dentro de lo que cabe, cierta previsibilidad diaria) aquí brota en la población la espontaneidad ante algo nuevo y, además, en plena pandemia.

La decisión más enérgica e inteligente que debe adoptar Pestana es involucrar a la Administración central con lo que está pasando en el archipiélago. Dar rodeos o ejecutar parches cortoplacistas no van a ningún lado y, de paso, a él tampoco le conviene. Pedro Sánchez debe aterrizar en la realidad canaria. Y quien tiene la capacidad para obligarle es Pestana que puede hacer de poli malo pues Ángel Víctor Torres tiene que guardar (de momento) las formas. Si hubiese un presidente nacionalista el tablero de juego sería distinto pero al ser socialista, Pestana tiene que ir más allá de lo que (al menos, por ahora) está en el abanico de Torres.

Si Sánchez, aunque fuese tarde y porque no le quedaba otra, habla de ‘cogobernanza’ con las autonomías tras los ramalazos mesetarios y jacobinos que afloraron durante el estado de alarma, con mayor razón el delegado del Gobierno no puede caer en la tentación pretérita del ordeno y mando que, por otra parte, no soluciona nada. Los gobernadores civiles no son de recibo en una democracia avanzada que reconoce la descentralización y el autogobierno; todavía menos en las islas.

El riesgo de que Sánchez tome Lanzarote como un enclave de vacaciones y pronto olvide las demandas del archipiélago al calor del ajetreo y las urgencias que salpican la cotidianeidad en Madrid, existe y me temo que, en breve, se constatará. Si atendió la petición de margen de deuda reclamada por el lehendakari Iñigo Urkullu en el periodo de descuento para garantizarse que acudiese al encuentro de La Rioja, Sánchez si quisiera podría actuar de la misma manera con Canarias. Ya son diversas cuestiones pendientes de abordar y materializar por el Gobierno estatal las que atizan a nuestro territorio. Y si esperan que aquí la población y las fuerzas vivas se contengan y permanezcan en un silencio monacal, se equivocan por completo. Ser ultraperiferia no es patente de corso para ráfagas de neocolonialismo. Torres y Pestana deben implicar a Madrid cuanto antes. No solo por esta tierra, sino, ya puestos, incluso por ellos mismos.

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