HRW critica a Malasia por tratar a los refugiados rohinyás como "criminales"
La Vanguardia, , 22-07-2020Bangkok, 22 jul (EFE).- La ONG Human Rights Watch (HRW) criticó este miércoles a Malasia por la condena de hasta siete meses de prisión a un grupo de rohinyás, una minoría víctima de limpieza étnica y de un posible genocidio en Birmania (Myanmar), y por tratarlos como “criminales”.
En un comunicado, HRW afirmó que 31 de los 40 rohinyás que llegaron hace más de tres meses en un barco a la costa malasia cumplen una condena de siete meses de cárcel impuesta a finales de junio por entrar ilegalmente en el país.
Además, 27 de ellos también fueron sentenciados a recibir azotes, que en Malasia se ejecutan con varas de ratán, pero otro tribunal desestimó hoy esta condena, según el diario The Malaysian Insight.
HRW también pidió protección para 14 menores llegados en el barco que fueron enviados a centros de acogida, aunque también pueden enfrentarse a cargos legales.
“Malasia está tratando ilegalmente como criminales a quienes huyeron de atrocidades en Myanmar. Los rohinyás que llegan en barco deberían ser considerados refugiados que tienen derecho a ser protegidos bajo la ley internacional”, dijo Phil Robertson, subdirector de HRW para Asia.
HRW considera a los apátridas rohinyás huyen de Birmania como refugiados debido a la “persecución” que sufren por parte de las autoridades de Birmania, incluidas las operaciones militares contra sus poblados en 2016 y 2017.
Al menos una docena de barcos con refugiados rohinyás han partido en los meses recientes desde Bangladés, donde viven hacinados en el mayor campo de refugiados del mundo con carencias de alojamiento, sanidad y educación, entre otras necesidades básicas.
HRW celebró que Malasia no ha devuelto a alta mar a barcos con refugiados rohinyás recientemente, pero denunció que cientos de ellos se encuentran en centros de detención insalubres y exigió que se permita visitarlos al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Como otros países en la región, Malasia no es firmante de las convenciones sobre los refugiados de la ONU, por lo que legalmente los considera inmigrantes ilegales.
La presencia de barcos con refugiados rohinyás abandonados en el mar trae ecos de una crisis similar acaecida en 2015, cuando varios barcos con al menos 10.000 rohinyás vagaron en el golfo de Bengala durante semanas, algunos de los cuales murieron en alta mar hasta que los Gobiernos de Malasia y Tailandia decidieron permitirles desembarcar.
Hasta entonces, y según cifras de la ONU, entre 2012 y mayo de 2015, unos 170.000 rohinyás procedentes del oeste de Birmania se pusieron en manos de redes de tráfico de personas para huir a Malasia o Tailandia, pero las autoridades de esos países lograron a mediados de 2015 desmantelar dichas redes, por lo que el uso de esas rutas se vio reducido al mínimo.
En aquel momento, se calculaba que vivían en el estado Rakáin (Arakán) algo más de un millón de rohinyás, pero en agosto de 2017, el Ejército birmano lanzó una campaña militar contra ellos, tras varios ataques de insurgentes del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán (ARSA) contra puestos policiales y militares.
El operativo militar, por el que Birmania ha de defenderse de la acusación de genocidio ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, causó el éxodo de unos 725.000 rohinyás a la vecina Bangladés. EFE
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