Este bar no quiere ni un céntimo que venga de Vox

Suso Pais, del compostelano Café Literarios, donará a los refugiados la caja hecha durante el mitin en A Quintana

La Voz de Galicia, PATRICIA CALVEIRO SANTIAGO / LA VOZ , 20-07-2020

Él no quiere saber nada de Vox y de lo que representa. Ni siquiera, cuando le reporta beneficios. Por eso Suso Pais, del Café Literarios, ha decidido donar la caja recaudada durante la tarde del 9 de julio, coincidiendo con último mitin en Galicia de Santiago Abascal y los suyos. El hostelero santiagués cuenta que, al estar su negocio en la plaza de A Quintana, donde tuvo lugar el acto de campaña, vio cómo su terraza se llenaba de personas «con banderitas de España», relata, seguidores del partido de ultraderecha, «pero tampoco los podía echar de allí por sus ideas políticas». «Escuchaba ese lenguaje xenófobo y radical de Vox y se me estaban poniendo los pelos de punta», continúa, por eso decidió que no quería sacar ni un céntimo de aquello. El dinero lo destinará a una causa con la que lleva tiempo implicado que, a su parecer, choca con «el discurso racista de Vox»: la defensa de las personas refugiadas y migrantes. En concreto, dice, ha pensado en mandar la recaudación al barco Open Arms, que «recoge a la gente en el mar que va en busca de la libertad y una vida mejor. Es un acto simbólico, porque no es una cantidad grandísima, pero al menos su dinero servirá para algo bueno por una vez».

SANTIAGO
«Yo respeto a todo el mundo, menos a los maltratadores»
MARGA MOSTEIRO «Un bar no puede ser solo un sitio para servir refrescos y copas. Hay que lanzar pequeños mensajes, y el que yo defiendo es un mensaje de libertad y de igualdad», añade el propietario del Literarios, que ya en su día se enfrentó a la polémica por exhibir un cartel «en contra del maltrato animal», recuerda. «Queda prohibida la entrada a este establecimiento a todos los vecinos de Tordesillas defensores del Toro de la Vega», ponía. Explica que, como unos ladrones rompieron durante el confinamiento el cristal del ventanal en el que estaba, los seguidores de Vox no se toparon con dicho mensaje. «Fue mala suerte», señala Pais, quien afirma que aunque le generó «problemas brutales» nunca lo quitó y «lo volveré a poner». «Lo coloqué hace años y tuvo tal repercusión mediática que tuve que cortar el teléfono porque desde entonces me llaman vecinos de Tordesillas para insultarme. Incluso vino una pareja de allí al bar y se fue sin pagar, pero también recuerdo a un hombre que era de Tordesillas y me pidió permiso para entrar porque él no estaba de acuerdo con esta fiesta. Y, por supuesto, le dije que pasara», comenta este activista de bar.

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