El Ararteko avisa de que los albergues están saturados por 1.800 indigentes

Augura más 'sin techo' y reclama al Ejecutivo vasco que planifique los servicios de 141 centros de acogida

El Correo, 15-06-2006

El Ararteko, Íñigo Lamarca, advirtió ayer de que los 141 centros existentes en Euskadi para acoger a las personas ‘sin techo’ ya se encuentran «saturados» y que todos los indicios apuntan a que el número de vagabundos irá en aumento. El Instituto Vasco de Estadística (Eustat) calcula que hay 1.800 indigentes en la comunidad autónoma, la mitad de los cuales son extranjeros. Durante los próximos años, el riesgo de caer en la pobreza será especialmente acusado en este último grupo y también entre las mujeres, que ya representan el 20% del total de vagabundos. «Nadie se convierte en un ‘sin techo’ por ser inmigrante. Todos ellos vienen con ganas de trabajar, pero si pasa el tiempo y no consiguen papeles o trabajo, caen en la exclusión social», explicó Itziar Barrainkua, miembro de la oficina del Ararteko.

El ‘ombudsman’ vasco presentó ayer un voluminoso informe sobre «las necesidades básicas de la personas sin hogar». Los datos sobre este sector de la población y sobre el nuevo perfil de la pobreza – más jóvenes, más mujeres, más extranjeros y más enfermedades mentales – coinciden en lo esencial con otro estudio que presentó el Eustat en enero pasado, en el que se indicaba, por ejemplo, que el 20% de las personas que duermen en las calles del País Vasco tiene estudios superiores.

Sin embargo, el Ararteko identifica los defectos de la atención a los indigentes, y anticipa las tendencias sociales del futuro, que no son nada halagüeñas. También formula treinta recomendaciones para aprovechar las instalaciones actuales, que ofrecen 1.135 plazas para dormir; 466 para descansar durante el día y unas 828 para comer. «Los centros de acogida ofrecen seguridad; ofrecen unas horas en las que no se corre el riesgo de sufrir una agresión», resumió Íñigo Lamarca.

El estudio del ‘ombudsman’ ha prestado atención a cómo están organizados los recursos sociales. La mayoría los administran 45 organismos privados que se autorregulan y actúan con sus propios criterios. Según Lamarca, el Gobierno vasco debería ordenar legalmente estas actividades y, al mismo tiempo, debería negociar con las diputaciones y los ayuntamientos la manera de planificar la asistencia a los indigentes, que es insuficiente y no está bien coordinada. «De cada diez recursos, nueve se encuentran en una población de más de 50.000 habitantes», subrayó Lamarca.

Una cama por sorteo

De hecho, el Ararteko atribuye la saturación de los actuales centros de acogida a la falta de locales en municipios vascos más pequeños, de manera que los de Bilbao, Vitoria y San Sebastián no dan abasto. La escasez de plazas es tal que, en ocasiones, el reparto de las camas depende de un sistema de vales o, simplemente, se realiza por sorteo. Además, los servicios existentes no están preparados para atender a personas con enfermedades mentales y que tienen problemas para adaptarse a unas normas de convivencia.

Pero Lamarka también alerta sobre otra circunstancia que puede disparar las cifras de ‘sin techo’ en Euskadi. La mitad de los vagabundos son, en realidad, inmigrantes que no arrastran problemas de tipo social, sanitario, mental ni familiar, como ocurre con los nacionales. Su único problema es que no tienen los papeles en regla, por lo que no pueden trabajar como querrían, subsisten en un circuito de albergues y comedores. Es decir, la mitad de los ‘sin techo’ no tendrían esa condición si situación administrativa se resolviera.

El ‘ombudsman’ denunció ayer que el aumento de los indigentes – una amenaza que se cierne sobre sectores cada vez más amplios de la sociedad – es difícil de asumir en una época de crecimiento económico sostenido. «En Euskadi existe un Tercer Mundo al que le damos la espalda, que no queremos ver», resaltó Íñigo Lamarca.

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