Decenas de personas hacen cola en el Consulado de Marruecos en Bilbao, el único del norte de España

Una familia que se había desplazado desde León ha cumplido este martes su segundo día de espera en la única sede diplomática del país alauí al norte de España

El Correo, Ainhoa De las Heras AINHOA DE LAS HERAS , 01-07-2020

Decenas de personas hacen cola en el Consulado General del Reino de Marruecos en Bilbao, el único del norte de España, para renovar sus pasaportes, inscribir a hijos recién nacidos o conseguir un certificado. Tras el parón de actividad forzado por la crisis del coronavirus y la cuarentena, la oficina consular, ubicada en el centro de Bilbao y que da servicio a Galicia, Asturias, Cantabria, Burgos, La Rioja o Navarra, además de Euskadi, ha abierto sus puertas y desde hace al menos dos semanas se encuentra colapsada.

Según su página web, el horario de atención al público va de nueve de la mañana a cuatro de la tarde. Para evitar contagios por el Covid-19, en la actualidad los funcionarios sólo pueden atender de forma simultánea a 10 personas, lo que ralentiza el servicio. Tres trabajadores vigilan el acceso en la puerta del consulado, ubicado en el número 27 de Alameda de Rekalde. Es obligatorio el uso de mascarilla y guantes. Las horas de espera y el calor, que este martes ha rondado en Bilbao los 28 grados de máxima, hacen que se relajen las medidas de seguridad, y guardar las distancias resulta casi «imposible».

Alguien ha retirado el precinto de la marquesina de la parada de Bilbobus para poder sentarse un rato. «Llevo desde las seis de la mañana en la cola y tengo el número 111. No me van a atender ni para las cinco de la tarde», se quejaba airadamente a media mañana Mohamed, que se ha desplazado desde Navarra con su mujer dejando a sus tres hijos al cuidado de personas de confianza. «Hace seis meses que tenía que haber renovado el pasaporte, pero no están dando cita a nadie. Nos engañan y no nos ponen medidas de protección. A ver si cogemos una enfermedad», protesta.

Agentes de la Ertzaintza, movilizados ante las quejas de vecinos y comerciantes, a quienes la fila tapa los escaparates y entradas, han pedido a los congregados que mantuvieran las distancias aconsejadas por Sanidad y se cubrieran las vías respiratorias. En la cola, llena de mujeres con velo, se contaban a las nueve de la mañana cerca de tres centenares de personas, algunas muy enojadas por la situación. Una familia se había desplazado desde León y era el segundo día que hacía cola con la esperanza de ser atendida. Representantes de relaciones institucionales de la Ertzaintza se desplazaron hasta la sede diplomática para mantener una reunión con la cónsul de Marruecos y buscar posibles soluciones.

100.000 marroquíes
El consulado general mantiene registrados a cerca de 100.000 súbditos afincados en distintas regiones del norte de España, lo que representa una de las comunidades inmigrantes más numerosas. Otras sedes diplomáticas asentadas en Bilbao son honorarias o corresponden a países comunitarios, por lo que no sufren este problema.

La mayoría de los marroquíes acuden para trámites relacionados con el pasaporte, que tienen que tener en vigor para poder renovar su permiso de residencia, por ejemplo, pero también por el documento nacional de identidad, certificados de matrimonio y otros, o inscripciones en el registro civil de todos los niños que hayan podido nacer durante el confinamiento. En la fila también se encontraban quienes quedaron atrapados por el estado de alarma cuando se desplazaban desde Francia y otros países europeos, hacia Marruecos.

Algunos, aunque serán los menos, también pretenden conseguir visado o regularizar otros papeles que les permitan preparar el tradicional viaje de regreso a su tierra para pasar las vacaciones estivales. Este año será complicado. Aún no han abierto la frontera, está previsto que se haga a partir del 10 de julio, aunque se establecerán previsiblemente duras condiciones, como pasar un test de la enfermedad y cumplir una cuarentena de nueve días al entrar en Marruecos y similar al salir. Mustapha, un marroquí asentado en Bilbao desde hace décadas, ha renunciado a visitar este año a su familia, también para evitar ponerles en riesgo por tratarse de personas mayores. «Si vas para estar quince días y nueve tienes que quedarte encerrado, no merece la pena», advierte. Tampoco Mohamed atravesará este verano el Estrecho con destino a a Marruecos .

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