El Atano III y el albergue La Sirena se clausuran tres meses después de habilitarse para acoger a personas sin hogar
Un total de 172 sintecho han pasado por alguno de los cuatro recursos habilitados por el Ayuntamiento de Donostia durante el estado de alarma
Diario Vasco, , 23-06-2020Para muchas personas sin hogar, la nueva normalidad tras el fin del estado de alarma por el coronavirus supondrá volver a la calle sin viaje de vuelta a casa. Un total de 172 sintecho han estado recluídos en diferentes recursos de urgencia en Donostia desde el pasado 17 de marzo con motivo del estado de alarma. Este lunes por la mañana, el Atano III y el albergue La Sirena han cerrado sus puertas.
Para evitar otra noche más al raso, el Ayuntamiento de Donostia, junto con la Diputación, el Gobierno Vasco y otras entidades del tercer sector han trabajado «codo con codo» para seguir proporcionando un alojamiento a estas personas. De esta forma, según ha afirmado este lunes la concejala de Acción Social del Consistorio donostiarra, Aitziber San Roman, «el ayuntamiento ha hecho un esfuerzo por medio de ayudas económicas para que 25 personas puedan encontrar una habitación. Además, también vamos a poner en marcha cinco pisos tutelados con entre 15 y 20 plazas más», que se sumarían a las puestas en marcha por la Diputación y otras entidades como Arrats o Cáritas, de manera que las 120 personas acogidas en estos momentos en los recursos «no se queden en la calle».
«Ahora prosigue la concejal estamos utilizando el albergue de Uba como un lugar de paso en tanto en cuanto se montan los pisos, etc; otros se han reubicado en Abegi Etxea con 40 plazas y hay quienes han ido a Tolosa también, donde se van a poner en marcha pisos bajo estos programas de ayuda», ha detallado San Román. El Gaueko Aterpea, el servicio de acogida nocturno con 22 plazas que se cerró de forma temporal al no cumplir con las condiciones de distancia y aislamiento necesarias «se va a abrir ya».
Según ha explicado la edil, «la experiencia ha sido frenética y también enriquecedora. Frenética porque no se trataba de abrir las puertas y que la gente entrara. Ha habido un trabajo social y educativo, que es el que han llevado las personas contratadas por Arrats. Han tenido que buscar gente donde la hubiera, no ha sido fácil encontrar en dos días a 21 personas para atender en el Atano y otras 19 para atender en Uba. Ha sido una experiencia nueva para todos. Además, el 31 de marzo contratamos a una médico porque en aquel momento el sistema sanitario estaba colapsado y la atención era necesaria. Por otra parte, también ha sido enriquecedor porque hemos visto que personas reacias a acercarse a los servicios asistenciales lo han hecho».
Cuatro puntos
Desde el pasado marzo, han venido funcionando los siguientes recursos en Donostia para personas sin hogar: Abegi Etxea, con 40 plazas; La Sirena, con 44; Atano III con 44, y el albergue de Uba, con otras 44 plazas. En los últimos días los ocupaban unas 120 personas, en un claro descenso con respecto al pico más alto de la pandemia, cuando se llegaron a completar las 172 plazas disponibles. De estas, el 40% no estaban empadronadas en Donostia «pero teníamos claro que nadie podía estar en la calle», ha destacado la edil.
Antes de que se decretara el estado de alarma por el coronavirus, el Ayuntamiento de Donostia ya venía trabajando con la Diputación para dar una solución a aquellas personas que presentaran síntomas de Covid-19 y que no tuvieran un lugar donde pasar la cuarentena. «Pero de repente todo cambió el 15 de marzo» debido al confinamiento obligado en el hogar, ha detallado San Román. «Para entonces ya teníamos pensado que el Gaueko no era un sitio adecuado así que en seguida lo cerramos y abrimos La Sirena, el 17 de marzo. Pero necesitábamos más plazas y el 19 de marzo pusimos en marcha el Atano III». La previsión era acoger «a unas 90 personas» pero la falta de espacio hizo derivar parte de las plazas a La Sirena y Uba.
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