Un debate de 150 años: la bandera confederada divide a Estados Unidos
El movimiento antiracista que recorre el país por la muerte de George Floyd ha revivido las malas compañías de la enseña pro esclavista
La Razón, , 16-06-2020Un país, dos banderas. Estados Unidos todavía tiene un resquemor que tiene la solera de 150 años, y que tiene la esclavitud y la lucha norte-sur en su ADN. La demolición de estatuas por todo el país y las protestas tras la muerte de George Floyd han vuelto a poner de manifiesto un país distinto de punta a punta y entre estados contiguos. La utilización de la llamada bandera confederada ha reabierto heridas que son políticas y sociales y que están muy arraigadas en los norteamericanos. Para unos es la bandera que simboliza la esclavitud y el racismo; para sus defensores es herencia e historia de su país.
La raíz del problema parece estar en que enarbolar la bandera confederada con las 13 estrellas es una asociación directa con los seguidores políticos de la extrema derecha. Ya en 2017 durante un mitin de “Unite the Right” en Charlottesville, Virginia, los supremacistas blancos se reunieron para oponerse a la eliminación de una estatua de un general confederado, Robert E. Lee. Las banderas confederadas cubrían el cielo en esa ocasión y fueron parte del problema que se quiso eliminar quitando todas las estatuas confederadas. Realmente la bandera está modificada: la famosa “barras y estrellas” ha sido sustituida por una “bandera de batalla” porque aquélla se parecía demasiado a la de la Unión. La asociación con movimientos de extrema derecha ha hecho que los estados federales hayan ido abandonando paulatinamente esta enseña en sus actos públicos y edificios.
Ahora mismo, sólo Mississippi utiliza la confederada con 13 estrellas sobre fondo rojo en actos oficiales desde 1894. Georgia ha hecho una adaptación de la original y la adoptó en 2003 después de un referéndum público que cambió la que llevaba vigente desde 1956. La semana pasada, NASCAR prohibió la bandera confederada de sus eventos y carreras, y el Cuerpo de Marines ordenó la eliminación de las exhibiciones públicas de la bandera confederada de sus instalaciones militares.
Pero el problema subyace, y una encuesta de YouGov de enero de 2020 muestra que el 41 por ciento de los encuestados asocian la “bandera de batalla” con el racismo, y el 34% lo considera historia y herencia de Estados Unidos.
Masacre en 2015 en Carolina del Sur
En 2015 ya fue retirada de algunos sitios, como el Capitolio de Columbia, capital de Carolina del Sur, tras más de medio siglo de ondear como símbolo del pasado, aún no completamente digerido, de segregación y esclavitud en el sur de Estados Unidos.
Se hizo en una ceremonia ante miles de personas que aplaudían mientras se bajaba este símbolo de la Guerra Civil de Estados Unidos. «Take it down!» () y «USA», eran algunos de los gritos que pudieron escucharse durante la ceremonia. Carolina del Sur fue el primero en abandonar la Unión y pocos pensaban que realmente este paso fuera a darse en algún momento.
Ocurrió tras el asesinato de nueve afroamericanos mientras rezaban en la iglesia afroamericana de Charleston en junio de 2015. El asesino, Dylann Roof, un joven de 21 años, exhibía en fotografías en las redes sociales esta bandera, símbolo de movimientos supremacistas blancos. Además, había escrito un manifiesto racista contra los negros.
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