George Floyd y la distópica sociedad estadounidense

Diario de Noticias, GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ , 02-06-2020

La deriva totalitaria sufrida por EEUU durante el mandato de George W. Bush provocó que en nombre de la sacro-santa seguridad del Estado se llegara en la práctica a anular el principio de inviolabilidad ( habeas corpus) de las personas, instaurando de facto el principio de “presunción de culpabilidad” en lugar del primigenio de “presunción de inocencia”, lo que habría quedado como estigma imborrable en las fuerzas de seguridad de los EEUU. Ello tendría su reflejo en la prepotencia, brutalidad y el desprecio racial que destilan las intervenciones policiales en las grandes ciudades de EEUU.

elementos constituyentes de la llamada “perfección negativa”, término empleado por el novelista Martín Amis para designar “la obscena justificación del uso de la crueldad extrema, masiva y premeditada por un supuesto Estado ideal”.

Sin embargo, el auge del movimiento “Black Lives Matter” (Las vidas negras importan) y la explosión de violencia urbana en la ciudad de Minneapolis tras la brutal muerte por asfixia de un indefenso George Floyd en una nueva actuación desmesurada y con claros tintes racistas de las fuerzas de orden público, podría hacer que las áreas metropolitanas con altas tasas de población afroamericana (New York, New Orleans, Washington, St-Louis, Los Ángeles, Atlanta, Cleveland y Chicago), estallen en violentos disturbios callejeros donde se entremezclen las demandas sociales con las de segregación racial, olvidando las enseñanzas de Martin Luther King:"La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve
Donald Trump, los supremacistas y el retorno del “White Power”

Según una encuesta de la NBC, el 54% de la población blanca estaría “enfadada con el sistema”, lo que habría llevado a los votantes blancos a apoyar las posiciones políticamente incorrectas y refractarias a los dictados del estabishment tradicional republicano de Donald Trump, simbolizado en el apoyo de los indignados blancos mayores de 45 años a Trump y de los partidos neonazis y supremacistas blancos que siguen controlado los ámbitos de poder de la “América profunda”. El firme apoyo a la candidatura de Trump por David Duke, ex-líder del KKK y los posteriores nombramientos de Sebastian Gorka,(miembro de la organización de extrema derecha húngara Vitézi Rand) como asesor de contraterrorismo y de Stephen Bannon, de ideología populista y ultraderechista como Jefe de Estrategia simbolizaron la llegada de los supremacistas blancos a la Casa Blanca con el objetivo inequívoco de instaurar el “White Power” en una sociedad en la que la evolución demográfica provocará que la población blanca será minoritaria en el escenario del 2.043. Así, según la Oficina del Censo de EEUU, hacia el 2043 los blancos dejarán de ser la mayoría de la población estadounidense y serán desplazados por la suma de la población hispana que aumentaría de 53,3 millones en la actualidad a 128,8 millones en 2060 y la afroamericana, que pasaría los 41,2 millones actuales a los 61,8 millones previstos por las proyecciones.

La distopía afroamericana

Una distopía sería " una utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal" y se ubican en ambientes cerrados o claustrofóbicos cuyo paradigma sería la ciudad de Detroit, escenario distópico de naturaleza real (no ficitica) y el paradigma del mayor éxodo masivo de población sufrido por una ciudad moderna durante los los últimos 70 años. Dicho éxodo estuvo motivado por la conjunción de razones económicas (la corrupción generalizada de las autoridades municipales y el hecho de que los altos impuestos por vivir dentro del área metropolitana se reducían drásticamente en el extrarradio) y raciales. Así, Detroit habría pasado de tener en el área metropolitana 1, 8 millones de habitantes en 1960 ( 90 % de raza blanca) a 700.000 en el 2012 (84% de raza afroamericana), movimiento migratorio centrífugo conocido coloquialmente como "white fligt " (vuelo blanco) ya que la mayoría de la población que emigraba a los extrarradios era de raza blanca y de clase media y alta, quedando la población de color confinada al este de la ciudad en una zona irónicamente denominada “Paradise Valley” (Valle paraíso).

La radiografía de la población afroamericana preCOVID esbozaría un escenario distópico, donde el 40% de la población afroamericana viviría por debajo del umbral de la pobreza, con unas tasas de paro estratosféricas superiores al 17 , cifra que se triplicaría en cuanto atañe a la población joven negra (51), con los consiguientes efectos colaterales de marginalidad, economía sumergida e incremento de los índices de delincuencia., favorecido por la lacerante falta de inversiones en los servicios públicos y la existencia de miles de solares y viviendas abandonados vacíos que deberán ser derruidos por el Ayuntamiento. Además, la drástica recaudación de impuestos obliga a recortar todavía más los programas de asistencia social, subir los impuestos y privatizar la mayoría de servicios públicos debido al déficit acumulado y al nivel de los bonos emitidos ya que no pueden imprimir dinero para financiar sus déficits como lo hace la nación, situación extrapolable a otras muchas ciudades de mayoría afroamericana.

La vigencia de las ideas del reverendo Wright

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