CVA-Coronavirus. Solidaridad

La ONG Juntos por la vida se "reinventa" por la crisis del coronavirus

La Vanguardia, Redacción, 07-05-2020

València, 6 may (EFE).- La crisis causada por la COVID-19 ha llevado a reinventarse a ONG como la Fundación Juntos por la Vida, que temporalmente ha dejado su trabajo en proyectos de infancia y género en Benin (África) para ofrecer ayuda básica en alimentación a familias necesitadas de València.

La tienda solidaria de la entidad, situada en el barrio de Ruzafa,ha arrinconado la ropa de segunda mano y artesanía africana que suele vender para financiar sus proyectos, y ahora está llena de cajas con verduras, legumbres, arroz, bocadillos, leche y alimentosde primera necesidad.

Los voluntarios colaboran cada día recogiendo las donaciones de supermercados, el Banco de alimentos, mercados de barrio, empresas valencianas, aportaciones de todo tipo de tiendas y establecimientos, y de particulares que hacen “compras solidarias” y con ello, preparan cajas para familias en situación muy difíciles.

Algunos de esos “lotes”, según un comunicado, los reparten en un pequeño locutorio de la Avenida del Cid que regenta María, una hondureña que de forma altruista está ayudando a muchos compatriotas, y donde cada día acuden familias que llenan sus carros con comida.

Muchas de las personas que acuden, según cuenta María, están pasando hambre, y hay madres que se van a dormir habiendo tomado solo un vaso de agua, porque lo poco que tienen se lo han dado a sus hijos para cenar.

La mayoría son migrantes, sin trabajo, sin papeles, y por su “invisibilidad”, no tienen acceso a ayudas de las grandes organizaciones “porque no estamos inscritos”, confiesa Orly, un joven con una familia de 7 personas a su cargo, con 4 menores y a quien la crisis ha dejado sin su trabajo en un polígono.

“Llevamos dos días sin comer, hasta ahora que vamos a comer, y yosufro porque mis hijo lloran”, confiesa con tristeza pero agradecido.

Diana tiene 30 años y dos hijas, ha perdido el trabajo de cuidadora de una anciana y apenas llega a fin de mes, por lo que la comida que recibe como donación les “salva un poco”, dice sin perder la sonrisa.

Las cajas solidarias de la Fundación llegan también al barrio de Nazaret, donde un grupo de mujeres con sus carros vacíos esperan llenarlos al ver llegar los coches de la Fundación.

Es el caso de Loli, con tres hijos y cuyo marido solo cobra el paro y como no les llega, viven en casa de sus suegros o de Teresa, en cuya familia solo trabajaba su marido que es albañil pero ahora está en paro “y no ha cobrado el ERTE”, cuenta y confiesa que la donación es un “alivio”.

Al Espai Solidaria que la ONG tiene en Ruzafa, también se acercan vecinos del barrio a pedir ?algún tipo de ayuda al ver el movimiento solidario que se aprecia desde la calle, entre ellos, Alicia, una mujer de 72 años que confiesa que nunca ha tenido necesidad de pedir, y ahora se ve obligada.

Relata que el día anterior solo pudo comer una patata hervida, y pide algo, por lo que va a poder comer arroz con pollo y además se lleva leche y alguna cosa más.

La Fundación colabora también con “Amigos de la calle” preparando comida en táper y bocadillos que cada día a 300 reparten a personas sintecho de la ciudad los voluntarios que confiesan que ayudar a los demás, les hace “sentir bien, es terapéutico”.

La presidenta de la Fundación, Clara Arnal, ha explicado que la emergencia social surgida por el coronavirus les han hecho reconvertirse, sin olvidar el trabajo que desde hace 25 años realizan en Ucrania, y en los últimos años también en África.

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