Mari Romero: «Ver que tu pueblo sigue activo a pesar del momento te llega al alma»

MARI ROMERO, PROFESORA DURANTE 39 AÑOS, ESCRITORA, AMAMA... Su tercera novela deberá esperar al fin del confinamiento para ser presentada, pero su pluma no se detiene

Diario Vasco, CRISTINA LIMIA legazpi., 22-04-2020

Profesora de innumerables generaciones de legazpiarras, autora de dos novelas (con una tercera en camino), madre de una joven sanitaria, amama, vecina orgullosa de las iniciativas de su pueblo… todas ellas afloran en Mari Romero al preguntarle cómo vive el actual estado de alarma por el Covid-19.

–¿Cómo lleva estos días de confinamiento?

–En general lo estoy tolerando bien. No cabe duda de que echo de menos muchas cosas, tantas que a veces tengo momentos en los que la rabia me domina, pero intento hacerle frente y consigo que se vaya diluyendo. Siempre he valorado mucho la relación con mi familia, y en esta situación me estoy dando cuenta de lo importante que es. Mis padres son mayores y vamos a visitarlos, una persona solamente, claro, con mascarilla y toda la parafernalia. Verás, es que no podemos dejarlos solos, aparte de llevarles el pan o lo necesario, necesitan nuestra presencia, que les contemos algo, y sobre todo, lo que quieren oír es que esto va a pasar y podremos recuperar nuestra vida. También extraño a mis amigas, con ellas me relaciono por teléfono, video llamadas, y hay veces en las que cantamos juntas y nos reímos felices. En casa me adapto bien, tengo una rutina establecida y procuro llevarla a cabo. Paseos por el balcón, algún ejercicio, ver la tele a ratos, leer mucho y por supuesto, escribir. No todo es maravilloso, también hay veces en las que sale de mí alguna palabra inapropiada en contra de ese coronavirus, pero se me pasa fácil.

–¿Qué le está resultando lo más duro?

–Lo que peor llevo es la distancia de esas dos personitas que me han robado el corazón. Necesito estrecharlas entre mis brazos, contarles cuentos y escuchar de sus labios la palabra, amama, esa que me hace sentir tan bien. Me hacen falta, porque ellas hacen que brille el sol incluso en los días de lluvia. También me está costando el tema de los profesionales sanitarios, mi hija es una de ellas y a veces me preocupa que pueda contagiarse. Sin embargo ella nos anima, es más valiente que yo. Desde aquí quisiera reconocer esa gran labor que están haciendo y de paso, reivindicar la necesidad de potenciar una sanidad pública ya.

Un pueblo activo
–¿Hay algún gesto solidario, alguna noticia o cuestión que le haya llegado especialmente al corazón en estos tiempos?

–Me llega al corazón que grupos, como los integrantes del Aita Mari, Zaporeak, sigan al pie del cañón a pesar de las dificultades.

Que gente de mi pueblo se esté preocupando por esos chicos que están en pisos abandonados a su suerte. Sé que se han puesto en marcha y les están haciendo llegar comida. Me toca de cerca que a un grupo de legazpiarras se les haya ocurrido crear una plaza virtual para hacer más llevadero el confinamiento y he puesto mi granito de arena. Me ha gustado que, a base de insistir, se haya conseguido que se ponga en marcha la azoka de productos de alimentación. Y fíjate, me emociona ver todas las actividades que hacen en casa los padres que tienen niños y niñas pequeños. Y cómo no, ya que me toca de cerca, la labor que están ejerciendo desde casa los profesores y profesoras. Ver que tu pueblo sigue activo, a pesar del momento, siempre es algo que llega al alma.

–Desde que se jubiló como profesora en julio de 2018 no ha dejado de escribir, ¿lo sigue haciendo en estos días o está siendo más difícil concentrarse?

–Desde que escribí mi primer libro ya no he dejado de hacerlo. Lo necesito, es algo que está dentro de mí. Quizá siempre lo haya llevado conmigo. Además me relaja, escribiendo me aíslo del todo y tan solo cuentan las palabras que salen de mí y van llenando las hojas y creando historias en las que me sumerjo de una manera absoluta.

–¿Tiene algún proyecto literario nuevo entre manos?

–Tengo tantos… Mi tercera novela, ‘La Raya de Pantalón’, está acabada hace tiempo, pero aún no la he publicado. También tengo otras dos en euskera y un nuevo libro, sobre la mujer, en el que estoy trasteando ahora. Sin embargo y quizá porque el momento me lo pedía, me he adelantado con otro proyecto que rondaba mi cabeza hacía tiempo

–¿De qué se trata?

–Es la historia de un chico inmigrante. El libro es un canto a la libertad, y narra una vida de lucha y esperanza. Creo firmemente que la libertad debe de estar por encima de cualquier frontera. Mi objetivo es sensibilizar a la gente. Con esto me doy por satisfecha.

–¿Cuándo verá la luz?

–El libro ya está editado, aunque también le ha tocado el confinamiento. He tenido que aplazar las presentaciones que tenía acordadas pero cuando todo termine lo retomaré con más fuerza. El libro es, ‘¿Por qué no nos dejáis entrar?’. Creo que el título habla por sí solo. Mi idea es donar parte de las ganancias a un grupo que trabaja para mejorar la situación de las personas refugiadas.

–Su padre es un gran narrador y aficionado a la poesía, pertenece a una generación que superó una guerra civil y una dura posguerra, ahora ha escrito un poema al coronavirus…

–La verdad es que el hombre no para. Con sus 93 años aún sigue escribiendo. Ya tiene dos libros de poesías. La mayoría son sobre la emigración, la tristura de abandonar su tierra, la añoranza… Pero escribe también sobre temas actuales y como bien dices, también lo ha hecho sobre el coronavirus.

«A los niños les diría que son mis héroes»
Preguntada por el mensaje que le gustaría transmitir en estos momentos, Mari Romero responde: «Quizá lo que me transmito a mí y a los míos día tras día, ánimo, esto pasará y ojalá salgamos reforzados y sepamos valorar todo lo que tenemos», indica. «A los niños y niñas les diría que son mis héroes, ha sido mi mundo durante muchos años y sé la resistencia que tienen y la gran capacidad de adaptación. Sencillamente los adoro», describe. «También me gustaría transmitir un mensaje de cariño a todas las personas mayores, porque opino que son muy importantes, ellas construyeron nuestro mundo, ahora nos toca hacerlos felices», señala. Por otro lado, ahonda en la situación del comercio y la hosteleria local. «Valoro la labor de todas las personas que siguen en su puesto de trabajo en tiendas de alimentación, farmacias, fábricas… y quisiera solidarizarme con el comercio que ahora está cerrado, me consta que lo están pasando mal, tiendas de ropa, zapaterías, bares, restaurantes… Sé que hay tiendas que han empezado a vender por Facebook, me emociona su iniciativa, yo ya la he probado y funciona bien. Espero, cuando todo pase, que potenciemos el comercio local, yo estoy deseando poder ir a una tienda y comprarme un modelito de esa primavera que casi nos han robado. Pero es seguro que lo haré y desde luego, será aquí, en mi pueblo», asegura.

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