La esperanza de las familias necesitadas
Solidaridad. Boumediene Gani ofrece de forma gratuita productos de su tienda a los vecinos de Trintxerpe más necesitados
Diario Vasco, , 20-04-2020La alerta sanitaria provocada por el Covid-19 ha puesto en jaque la economía de muchas familias, hasta el punto que, para estas, un hecho tan habitual como hacer la compra se ha convertido en un lujo que ya no se encuentra a su alcance. Sin un salario que entre en casa o habiendo visto sus ingresos reducidos considerablemente, solo les resta esperar a optar a alguna de las ayudas anunciadas por el Gobierno central. Pero mientras tanto, ¿cómo pueden salir adelante? Sobrevivir en tiempos de coronavirus es, para multitud de vecinos de pueblos como Pasaia, casi una odisea.
Por suerte, la solidaridad ciudadana gana terreno en estos días. Se activa en los lugares más insospechados, abriendo una puerta a la esperanza, o a un establecimiento en el que los más necesitados pueden hacerse con productos de primera necesidad sin pagar ni un solo euro.
Así se anuncia en el escaparate de un comercio de alimentación situado en la calle Azkuene de Trintxerpe. En la acera perteneciente desde el punto de vista administrativo a San Sebastián, un letrero manuscrito informa a la población que, debido a la actual crisis, «en esta parte de la tienda se encuentra comida para la gente necesitada». Una flecha indica los productos que se ofrecen de forma gratuita. «Coged entre una y cuatro cosas necesarias, para que haya suficiente para todos», advierte.
«Yo también sé lo que es no tener para comer y dormir en la calle. ¿Cómo no iba a ayudar a quienes lo están pasando mal?»
El artífice de esta iniciativa es Boumediene Gani, un inmigrante de origen argelino que regenta este negocio desde hace apenas cinco meses. Desde que el confinamiento se impuso en el país, ha sido testigo de situaciones ante las que no ha podido más que prestar su ayuda desde comienzos de esta misma semana.
«Hace unos días vino un señor de 48 años. Tiene hijos y necesitaba pan y leche, pero me dijo casi llorando que no tenía dinero. Me dio mucha pena. No ha sido el único, también me pasó con un mujer. Les da vergüenza pedirme ayuda, aunque ya me conocen. Así fue como se me ocurrió poner ese cartel», explica indiando el letrero que se asoma al exterior.
Bajo él, en una mesa, agrupa aquellos artículos que son recibidos como una tabla de salvación por quienes no saben cómo llevar comida a casa para su familia. Huevos, tarros de legumbres, cartones de tomate frito, paquetes de azúcar, magdalenas… son algunos de los productos elegidos.
Los habituales del comercio y otros vecinos toman aquello que más falta les hace. «Viene bastante gente», confiesa Boumediene, quien añade que en la zona «hay muchas personas necesitadas sin trabajo ni recursos». La ayuda que les presta es recibida con agradecimiento. «No hay más que ver cómo se ponen de contentos. Se les nota», reconoce.
Su gesto ha sido aplaudido en este distrito de Pasaia, pero el argelino trata de restarle importancia. «Soy musulmán, me gusta ayudar», se apresura a señalar, mientras subraya que «todos somos humanos y tenemos que ayudarnos unos a otros». Por ello, confía en que otros establecimientos sigan su ejemplo. «Cualquier tienda puede hacerlo aquí, en Trintxerpe, o en San Sebastián. Así podremos salir adelante. Yo también sé lo que es no tener para comer y dormir en la calle. Ahora estoy contento, tengo trabajo, mi tienda. ¿Cómo no iba a ayudar a quienes lo están pasando mal?», se pregunta.
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