Agnès Jaoui, una Amélie de los refugiados
Diario Vasco, , 20-04-2020La ‘Viridiana’ de Buñuel instauraba en su hogar un albergue para mendigos y delincuentes con el propósito de cristianizarlos. Cuando tienen la menor oportunidad, los esperpénticos moradores toman la casa y violan a su benefactora. Para Buñuel, la caridad cristiana era hipócrita e inútil. La primera vez que vemos a la protagonista de ‘Las buenas intenciones’ reparte folletos a refugiados bajo los puentes de París. «Eres una santa», le dice uno de ellos. Otro le pide todos los papeles; en cuanto ella se da la vuelta, los arroja al fuego para entrar en calor.
Agnès Jaoui encarna a esta ‘Amélie’ de ONG, obsesionada por ayudar a los demás y ciega ante la descomposición de su propia familia. Actriz, guionista y directora, la única mujer con seis Premios César transmite el empecinamiento y la fragilidad de esta profesora de francés que imparte clase a alumnos procedentes de todo el mundo, que resultan ser un hatajo de xenófobos y materialistas. La llegada de una nueva profesora con métodos más atractivos hunde en la depresión a la protagonista, que intentará recuperar la autoestima con una autoescuela para emigrantes.
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Filmin.
Legrand se mueve entre el cinismo y el sentimentalismo tierno en una comedia con saludables apuntes de mala leche. Valga como ejemplo la vida conyugal de esta samaritana adalid de lo políticamente correcto, casada con un refugiado bosnio al que conoció en Sarajevo durante la guerra y que le reprocha ante una terapeuta de pareja: «La pobreza te pone cachonda». Buñuel también contó que los pobres no tienen por qué ser buenos. Precioso el ‘Himno al amor’, de Édith Piaf, como símbolo de hermandad entre los inmigrantes.
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