La dureza de la educación de los suburbios
'Los profesores de Saint-Denis', de Mehdi Idir y Grand Corps Malade, afronta el día a día de un colegio francés que se enfrenta a la pobreza y la delincuencia
El Periodico, , 16-04-2020El cine francés siempre ha mostrado un especial interés a la hora de abordar el tema de la educación en sus películas. Casi todos los años aparece alguna obra que intenta reflejar el estado de la situación en las aulas, los retos a los que se tienen que enfrentar los profesores y los problemas de integración, de racismo o de intolerancia que sufren los alumnos. Son muchos los ejemplos de esta tradición que nos retrotrae a Jean Vigo y su ‘Cero en conducta’ (1933) y que abarca títulos tan importantes como ‘Hoy comienza todo’, de Bertrand Tavernier, o ‘La clase’, de Laurent Cantet, Palma de Oro del Festival de Cannes.
Ahora, el tándem formado por Mehdi Idir y Grand Corps Malade se encarga de sumergir al espectador en un instituto de los suburbios parisinos en ‘Los profesores de Saint – Denis’ para contar a través de los adolescentes y los adultos, cómo es el día a día de un centro que se enfrenta a innumerables problemas que van más allá del espectro educativo, como la pobreza, la delincuencia o la falta de referentes.
“Queríamos intentar abordar problemas que formaran parte de la vida de estos chicos, pero sin subrayar o meter el dedo en la llaga”, cuenta Grand Corps Malade a EL PERIÓDICO. “En estas zonas hay muchos problemas que afectan irremediablemente al futuro de estos estudiantes y la educación puede ser un arma para abrir nuevos horizontes”.
Se trata de la segunda película que dirigen Idir y Grand Corps Malade, sobrenombre de Fabien Marsaud después de un accidente que casi lo condena a una silla de ruedas para siempre. Precisamente esta terrible experiencia fue el núcleo de su primera película, ‘Patients’, en la que contaba su proceso de recuperación.
La pareja de directores se conoció en el ambiente musical slam a principios de los dos mil. Por eso, ambos entienden tanto la música como el cine como un arma para hablar de los problemas que les preocupan. “Como directores todavía estamos empezando, pero tenemos claro que, por el momento, lo mejor es hablar de temas que conocemos de primera mano. En este caso, los dos estudiamos en institutos de Saint – Denis, sabemos los problemas a los que se enfrentan esos chicos, lo desorientados que están y que las políticas educativas no llegan a ser demasiado efectivas en las zonas marginales”.
A pesar de tratar cuestiones duras, una de sus máximas es no perder el sentido del humor. Es una de sus tablas de salvación, y también la música, por supuesto, hasta el punto de que escribieron el guion teniendo en cuenta las canciones que acompañarían cada una de las escenas.
Para ellos la adolescencia es una época tumultuosa, llena de cambios, en la que te obligan a pensar en el futuro mientras tú estás más interesado en quemar el presente. “Todavía no estás preparado para hacerte responsable de tu mañana. Por eso nuestros personajes favoritos son los que encuentran un interés por algo, uno por el cine, otro por la música. Pero también salen arquitectos y abogados de Saint – Denis, hay que romper con los clichés clasistas que determinan que vas a ser un delincuente porque te has criado en un barrio determinado”.
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