«Lo que veo y vivo aquí es en cierta manera, la revolución que soñé allá»
Edelberto Maradiaga El muchacho rebelde que llegó a presidente de los horticultores 'nicos'
Diario Vasco, , 12-02-2020Hablamos en Vitoria donde ultima el papeleo para poder adquirir la condición de asilado político o refugiado. Centroamericano, rebelde desde los 14 años, lo sigue siendo a sus 57. Ha cruzado muchas fronteras y unos cuantos mares. Está entre nosotros en compañía de su esposa y de su hijo menor.
- Ese ‘Aquí es nuestro aquí, ¿Euskadi, País Vasco, Euskal Herria? ¿Y el ’Allá’, Nicaragua?
- Justamente. Creo que soy rebelde desde un poco después de 1976. Cuando tras perder a mi padre, marché con mi madre y mis hermos desde Somoto, en el departamento de Madriz, hacia a Jinotepe, donde los buenos peloteros ‘Cafeteros de Carazo’. Tendría 14 años cuando empezaron las convulsiones pre revolucionarias. Y como siempre sucede empezaron no solo entre los campesinos. También entre los estudiantes de primaria y secundaria. Colaboré con una partida que llevaba por bandera el nombre de un guerrillero, Mauricio Huarte. Al tiempo tuve que huir. Regresar a Somoto, cruzar a Honduras. Aquel bloque de chavales nacidos en los años 60 fue uno de los estandartes del Sandinismo. Como lo son ahora en la batalla cuentra contra ‘La familia’, contra Ortega, su esposa Rosario Murillo y los demás. Sí, ‘Aquí’ es Gipuzkoa, Álava, Bizkaia. ‘Aquí’ son los agricultores que se manifiestan en Madrid. Y allá es nuestra, Nicaragua, de la que se han marchado unas 60.000 personas. Ese país que recibe mil millones de euros en remesas de los hjos e hijas desperdigados por el mundo. Donde unos dirigentes olvidaron hace mucho qué es una revolución.
- ¿Y qué es una revolución? Mejor aún, ¿cómo debe ser ?
- Yo siempre la entendí cargada de honestidad y fraternidad. De apoyo, trabajo y esfuerzo. Creo que allá nos dimos cuenta demasiado tarde de que no todo el mundo era sincero en sus actitudes y acciones revolucionarias.
- Sorprende que un sandinista de pura cepa como usted que formó parte de los comités que alfabetizaron a los campesinos, fue dirigente de las Juventudes, se integró en el Ejército y hasta ayer fue presidente de los horticultores de Nicaragua diga que lo que vive y ve aquí es la revolución quesoñó para allá.
- ¿Y cómo es que os extraña?
- No sé. Vivimos en Europa. Primer Mundo. Capitalismo. Monopolios. Lo que antes era izquierda hoy es socialdemocracia…
- Entiendo. En esta parte del mundo habéis peleado contra las centrales nucleares o el exceso de emisiones contaminantes. Por un mundo sostenible. Están los ‘chalecos amarillos’. Rebeldía en contra de una jubilación distinta en Francia. Pero ¿qué queréis que os diga? Hasta que haya gente que pueda manifestarse en contra del desarrollo es prueba de que algo funciona en esta parte del mundo. Con sus fallas y fallos, claro. Pero algo así soñamos algunos allá.
- En su país usted tuvo una pequeña explotación agropecuaria, ¿cómo ve a los agricultores y ganaderos de aquí?
- Cuando dejé de formar parte de la primera línea de la revolución donde había vivido momentos intensísimos como las ansias de cultura de los campesinos de aldeas muy remotas y atlánticas que se levantaban antes que el mismo sol para hacer sus labores pronto y ponerse a juntar letras después, retorné a los estudios que había abandonado.
- ¿Qué cursó?
- Administracción Agropecuaria.Luego me junté a la lucha de los pequeños productores. Teníamos muchos frentes abiertos. Era de suma importancia acabar con el contrabando que hacía caer el precio de nuestros productos. Necesitábamos nuevas formas de financiamiento. Medidas dignas de incapacitación o jubilación. Pero allá en cuanto protestas te conviertes en enemigo de alguien poderoso. Y cuando defiendes lo tuyo ( los productores se esfuerzan, se esmeran…) también.
- ¿Cómo ve la cabaña y el campo vascos?
- Fuertes. Me interesa mucho todo el desarrollo de la patata alavesa. Y esas explotaciones de ganado sostenibles en Gipuzkoa o Bizcaia. Mientras tramito los papeles de asilo, sin permiso de trabajo, no me quedo de brazos cruzados, estoy estableciendo lazos con asociaciones ganaderas y agrícolas a través de contactos forales. Creo que una colaboración entre los productores de allá y de aquí sería muy interesante. Y sí, a pesar del sangrado del país, allá también se cuida el cultivo pequeño, y al ganadro chico. Allá (como aquí por lo que parece) hay que eliminar intermediarios.
- Del productor al consumidor… es un gran sueño. Allá. Aquí.
- Allá por ahora no podremos eliminarlos a todos. Pero con que no hubiese tantos tantísimos como hay habríamos ganado mucho.
- No tiene que ser fácil buscar asilo, refugio a los 57 años, tras 43 de pura lucha.
- No lo es. En 2018 me avisaron de que venían a por mí. No solo por mi trabajo con los agricultores y ganaderos. No solo por ser parte del Movimiento Renovador del Sandinismo. También porque ayudábamos a mucha gente herida y perseguida a cruzar hacia Honduras. Me avisaron y marché. Y es dificil volver a empezar. Pero aquí me siento bien. Libre. Seguro. Vosotros lo dais por sentado pero todo eso es muy grande.
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