Sociedad
El racismo de los chinos hacia los habitantes de Wuhan, la otra gran epidemia
El temor ha disparado las actitudes de rechazo: agresiones físicas y hasta familias encerradas en sus pisos por funcionarios
La Voz de Galicia, , 10-02-2020El miedo también se propaga como una epidemia en China. El temor al contagio del coronavirus provoca actitudes discriminatorias contra la población de Wuhan. Agresiones entre vecinos, denuncias a la policía y puertas de piso bloqueadas con cadenas para impedir que sus habitantes salgan de casa, son algunas de las duras experiencias que han vivido ciudadanos de Wuhan al regresar a sus lugares de residencia en otras provincias, tras las vacaciones. El 97% de todas las muertes y el 67% de todos los infectados se han registrado en la provincia de Hubei y en su capital, Wuhan, lugar donde se originó el brote. Una realidad que estigmatiza a los originarios de esta región. Las actitudes racistas se han multiplicado y han recorrido el país. En algunos distritos de las afueras de Pekín se ha negado la entrada a los vecinos de Wuhan, que no han podido acceder a sus domicilios.
En las redes se han viralizado vídeos donde se ve a grupos de personas agrediendo a palos a vecinos supuestamente de Wuhan, que intentan entrar en los barrios. Las denuncias, al estilo de las delaciones de otras épocas, para señalar a los inquilinos que han podido viajar a Hubei incluso han sido alentadas por la policía. El Diario del Pueblo informaba de las recompensas que recibirían los delatores, entre 130 y 260 euros en Shijiazhuang, la capital de Hebei.
También abundan las imágenes en que funcionarios precintan domicilios con familias en su interior, a veces incluso con tablones, para asegurar una cuarentena que se puede cualificar de peligrosa. Romper el precinto acarrea serios problemas legales. Las advertencias de que las personas que oculten información sobre sus desplazamientos y estado de salud se arriesgan a ser acusados de «atentado a la seguridad pública», delito que puede ser castigado con la pena de muerte, también circulan por Internet.
La Administración utiliza las comunidades de vecinos, que están obligadas a reportar incidencias a la policía de distrito, como primera barrera de control para detectar contagios. El temor a la enfermedad ha disparado la paranoia. La decisión de aislar Wuhan y parte de Hubei se produjo en las vacaciones de Año Nuevo y dejó desamparados a los residentes que estaban de viaje. El alcalde aseguró que eran unos 5 millones. Desde el extranjero, el Gobierno los repatrió, pero en China vieron cómo se les negaba la entrada en hoteles y pensiones. En la turística región de Yunnan las autoridades locales tuvieron que obligar a que en cada ciudad se reservara al menos un hotel para acoger a los turistas de Hubei. Y en las zonas rurales se ha ido más lejos. Se ha constatado que en algunos pueblos han optado por poner barreras e impedir la entrada de forasteros. La abundancia de casos discriminatorios ha obligado a la Administración a emitir mensajes de que hay que trabajar todos juntos, independientemente del lugar de residencia o la raza.
Coronavirus: la culpa fue del pangolín
la voz / agencias
Los investigadores creen que la enfermedad pasó del murciélago a este mamífero, y de él a los humanos, que lo consumen como un manjar
Investigadores de la Universidad Agrícola del Sur de China han identificado a los pangolines como el huésped intermedio más probable del nuevo coronavirus (2019-nCoV). Así, hipotetizan que el virus se originó en murciélagos y, posteriormente, pasó a estos animales.
El equipo analizó más de 1.000 muestras de metagenoma de animales salvajes, en los que la detección biológica molecular reveló que la tasa positiva del virus en los pangolines era del 70 por ciento. Los investigadores aislaron aún más el virus y observaron su estructura con un microscopio electrónico. Descubrieron que la secuencia del genoma de esta cepa era un 99 por ciento idéntica a la de las personas infectadas.
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