Merkel prohíbe gobernar con los ultras

El primer ministro de Turingia, elegido 24 horas antes con votos de AfD y CDU, dimitirá y propondrá disolver el Parlamento regional

Diario Sur, JUAN CARLOS BARRENA, 07-02-2020

berlín. Una llamada al orden de la canciller federal, Angela Merkel, bastó para que los acontecimientos se precipitaran en Turingia. Aunque ya no es la presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU) ni tiene influencia directa en la política del Estado germanooriental en crisis, las declaraciones de la jefa del Gobierno desde Sudáfrica influyeron en el anuncio de renuncia al cargo, tan solo 24 horas después de su nombramiento, del primer ministro de Turingia, Thomas Kemmerich, y la propuesta de su Partido Liberal (FDP) de disolver el Parlamento de Erfurt. Merkel calificó de «imperdonables» las circunstancias de la elección de Kemmerich gracias a los decisivos votos de apoyo recibidos de los diputados de la ultranacionalista Alternativa para Alemania (AfD) y afirmó que esa votación debería revocarse, ya que ha roto con el «planteamiento básico tanto mío como de la CDU» de que no se deben buscar mayorías con la ayuda de AfD, formación condenada a la marginación por el resto de fuerzas.

Una crítica abierta a sus correligionarios en Turingia y a los liberales, cuyos parlamentarios son sospechosos de votar a favor de Kemmerich a sabiendas de la maniobra maquiavélica del partido ultraderechista, xenófobo y antieuropeo, que logró frustrar la esperada aprobación de un ejecutivo de minoría con una coalición de La Izquierda, el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes y acabó dividiendo también a las fuerzas democráticas. A Erfurt acudieron ayer de urgencia la presidenta de la CDU, Annegrett Kramp Karrenbauer, y su colega del FDP, Christian Lindner. La primera para poner firmes a sus compañeros de partido por favorecer la pérfida artimaña ultranacionalista y advertirles de que todo contacto con AfD tendrá graves consecuencias. Kramp Karrenbauer sabe que entre sus correligionarios en Turingia hay ovejas negras que coquetean con la ultraderecha y que tarde o temprano tendrá que depurar sus filas. Y a Lindner le tocó apretar las tuercas a Kemmerich hasta forzar su renuncia y el anuncio de que propondrá la disolución de la Cámara de Erfurt para facilitar un adelanto electoral que resuelva la crisis regional. El presidente de los liberales negó toda participación de su partido en una presunta conspiración orquestada por los populistas, sospecha que ha puesto en duda la credibilidad del pequeño partido y provocado ruidosas protestas.

La imagen de Kemmerich recibiendo tras su elección las felicitaciones de Björn Höcke, el líder ultra en Turingia, ocupaba las portadas de los grandes diarios y embarraba la trayectoria del FDP. Sometido a presiones en su formación por defender inicialmente la elección de Kemmerich y luego retractarse a la vista del desaguisado, Lindner anunció que se someterá hoy a una moción de confianza ante los miembros de la ejecutiva del FDP para asegurarse su respaldo. Mientras, los socialdemócratas cuestionan la continuidad del Gobierno en Berlín a las órdenes de Merkel por la actuación de la CDU en Turingia y exigirán explicaciones en la reunión que celebrarán las cúpulas de los partidos de la gran coalición mañana.

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