Del miedo al contagio al contagio del miedo

Canarias 7, Gaumet Florido, 06-02-2020

Vivimos en una sociedad sobresaltada, muy dada a los maximalismos, producto, quizás, de la sobreinformación a la que todos tenemos facilidad de acceso pese a que no todos dispongamos de los mismos filtros para digerirla. Baste observar si no la que se ha liado con la detección de un nuevo coronavirus en China. El miedo al contagio ha disparado las alarmas, y también la histeria, individual y colectiva, pese a que las autoridades sanitarias no se cansan de hacer llamamientos a la tranquilidad.

Ese contagio del miedo, por ejemplo, ya está derivando en racismo hacia la comunidad china en países como Francia

Los datos, además, invitan a tomarse el asunto, siendo importante, con algo más de sosiego. Al fin y al cabo, su tasa de mortalidad es del 2 o el 3%, muy similar, según informaban estos días varios medios de comunicación, a la de la gripe común, una vieja conocida de nuestros mundos occidentales a la que no solemos prestar mucha atención y que, por ejemplo, en 2017 se llevó por delante a 1.175 personas, al menos oficialmente. Y eso que la cifra es discutida. Hay estudios científicos que en realidad elevan el número anual hasta tres veces más.

En casos como este es muy fácil que el natural y lógico miedo al contagio de la enfermedad acabe en el no menos temido por las autoridades contagio del miedo, que es, además, uno de los peores contagios posibles, porque muchas veces responde a patrones irracionales y, por tanto, imprevisibles, y porque al final suele ser incluso más difícil de controlar que el propio virus. He escuchado estos días a algunos conocidos preguntarse si les conviene o no abrir el siguiente paquete que les llegue por Aliexpress cuando la vida de un virus en un objeto no pasa de unas pocas horas.

Ese contagio del miedo, por ejemplo, ya está derivando en racismo hacia la comunidad china en países como Francia, donde la asociación de jóvenes chinos de la nación gala inició un movimiento en redes sociales con el hashtag #NoSoyUnVirus. «La estupidez humana es el mayor virus que aún no hemos podido erradicar», les secundaba en las redes un usuario concienciado.

Poco ayudan a frenar el peligroso avance de estos estigmas colectivos la poca o nula responsabilidad de algunos medios de comunicación, como es el caso de un par de periódicos franceses que llevaron a sus portadas vergonzantes titulares como Alerta amarilla o ¿Peligro amarillo? El mismo Gobierno chino afeó días atrás al de EE UU que no haga sino alentar la psicosis y el miedo contra sus nacionales.

Resulta curioso, y alarmante, comprobar con qué facilidad se señala a un colectivo y se le condena al ostracismo. Al fin y al cabo, no hemos avanzado tanto desde aquellas sociedades superticiosas del medievo que pedían quemar a las curanderas como brujas.

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