Francia es el primer país en reubicar a un grupo de rescatados por el 'Aita Mari'
La embarcación vuelve a zarpar mañana o el jueves hacia aguas internacionales frente a Malta y Libia en busca de inmigrantes a la deriva en el Mediterráneo
Diario Vasco, , 31-01-2020La tripulación del ‘Aita Mari’ apura las horas para poner a punto el barco y poder zarpar mañana o el jueves a las aguas internacionales de Malta y Libia (zona SAR). Esta vez lo hace con la confianza de que puede desempeñar su trabajo con más tranquilidad, porque hay menos presión por parte de los gobiernos, especialmente el italiano, y porque en los últimos días Francia ha acogido a una parte de las 79 personas que fueron rescatadas por el atunero guipuzcoano el pasado 21 de noviembre.
Iñigo Mijangos, presidente de la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH), que volverá a embarcarse en la nueva misión, comenta que «nos ha hecho mucha ilusión, nos ha dado subidón saber que Francia ha reubicado ya a un grupo de los que recogimos en el mar, que van a tener una vida más tranquila y que pueden pensar en un futuro. Vienen de una situación extrema porque en Libia hay un conflicto civil de baja intensidad, que apenas tiene reflejo en las noticias, pero donde casi todos los que huyen han sido torturados o secuestrados».
Son 68 personas en total las que ha acogido Francia, con migrantes rescatados frente a la costa libanesa por los barcos ‘Cigala Fulgosi’, ‘Ocean Viking’, ‘Alan Kurdi’ y el propio ‘Aita Mari’. «De esta manera se demuestra que si se quiere, las cosas se pueden hacer rápido y que el mecanismo funciona. No sabemos si mandarán a algunos para aquí (a España). En teoría tienen que hacerlo porque el Gobierno se comprometió a ello», apunta.
Antes de volver a embarcar en el ‘Aita Mari’, Mijangos se reunirá hoy en Vitoria con el lehendakari Iñigo Urkullu para exponerle los planes que tiene la ONG. El Gobierno Vasco, a través de la Secretaría General de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación, subvenciona parte del coste de las expediciones de la ONG y también del mantenimiento, pero «vamos muy justos y los proveedores están encima», por eso solicita apoyo de la sociedad. Se puede ayudar realizando aportaciones a través de esta web o con transferencias bancarias en las cuentas de Caja Laboral (ES92 3035 0235 22 2350038982) y de la Caixa (ES20 2100 3815 0302 0012 5184).
Reunión en Marsella
Mijangos ha regresado hace pocos días de una reunión que mantuvieron en Marsella representantes de todas las ONG que operan en el Mediterráneo. Por primera vez en mucho tiempo han realizado una valoración «moderadamente positiva» respecto a cómo pueden realizar su labor en la zona porque «la actitud de Italia y el resto de Estados es mucho más humanitaria. ¡Al menos nos deja trabajar!». Como aspecto positivo también destaca que «los desembarcos se realizan en un tiempo razonable, no como antes, cuando había que esperar semanas».
Pero este balance también tiene aspectos negativos como la excesiva presión que tienen por parte de las autoridades que se refleja, por ejemplo, en que «las inspecciones que realizan a los barcos que son inusualmente rigurosas» y que «todavía es muy baja la presencia en la zona de barcos que prestan ayuda humanitaria».
Uno de esas embarcaciones es el ‘Aita Mari’, que ayer fue devuelto al agua después de pasar un mes en seco para un mantenimiento ordinario de invierno en el que se han reparado pequeños desperfectos que sufrió durante la misión de noviembre, en la que se toparon con un par de fuertes temporales.
La tripulación profesional ya se encuentra en el astillero del Pireo, donde reposaba el antiguo atunero, y el resto, hasta llegar a las 15 personas que participarán en la misión, son los voluntarios que llegarán mañana. La salida, según transcurran los preparativos finales y se reciban todos los equipos que se han mandado desde el País Vasco, será mañana mismo o el jueves. Entre el material que llega de Euskadi, además del médico que emplearán la doctora y el enfermero que irán a bordo, se encuentran 150 kits cedidos por la organización social Hotz Oñati. Son bolsas de atención individual con ropa, toallas y material higiénico par entregar a las personas que rescaten.
«Vamos con la misma ilusión que la primera vez. Sí estamos más tranquilos porque incógnitas que nos encontramos en noviembre se han ido resolviendo y conocemos mejor el barco», finaliza Mijangos.
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