La mitad de los 400.000 nuevos ocupados del país son extranjeros
La reducción del paro también pierde fuerza por el gran incremento de la población activa, debido casi en exclusiva a los inmigrantes
La Verdad, , 29-01-2020España creó en 2019 un total de 402.300 empleos mientras el paro se redujo en 112.400 personas, según la EPA. El objetivo de generar medio millón de puestos de trabajo al año queda ya lejos tras registrarse el peor dato desde 2013, con 163.900 ocupados menos que en 2018. Así, el ritmo de crecimiento del empleo se redujo casi un punto en el último año.
Pese a la evidente ralentización en cómputo anual, de la que muchos culparán a la fuerte subida del salario mínimo y en la que habrán influido otros factores como la guerra comercial y el ‘Brexit’, llama la atención el buen comportamiento en el cuarto trimestre, hasta el punto de que ha sido el más positivo desde 2006. De octubre a diciembre la ocupación aumentó en 92.600 personas, con 25.000 empleos creados más que el año pasado. Gracias a ello se roza los 20 millones de trabajadores, la cifra más alta desde 2008.
Y si los datos de la ocupación son un síntoma evidente de la desaceleración más aún se refleja en las cifras del paro, cuya reducción se frena en seco con los peores datos en seis ejercicios: en los últimos doce meses ha disminuido menos de una cuarta parte de lo que lo hizo en 2018: poco más de 110.000 desempleados menos, que contrastan con los más de 460.000 del 2018 y muy lejos de los casi 680.000 parados menos de 2015. En el último trimestre apenas salieron 2.500 personas del paro, una cifra similar a la del año pasado. Así, la tasa se redujo dos décimas hasta situarse en el 13,7%, mientras que los desempleados se sitúan en 3.191.900 personas.
La razón de que el paro disminuya una cuarta parte de lo que crece el empleo se encuentra en el fuerte crecimiento de la población activa (personas en disposición de trabajar), lo que se explica casi en exclusiva con la llegada de inmigrantes. En 2019 se incorporaron al mercado laboral 290.000 activos, el mayor incremento desde el estallido de la crisis, pero solo 16.300 eran españoles, mientras que casi 200.000 eran extranjeros y otros 75.000 de doble nacionalidad.
Muy relacionado con esta llegada de inmigrantes está el hecho de que por segundo año consecutivo prácticamente la mitad del empleo creado el año pasado fue a parar a manos extranjeras, que se eleva a dos terceras partes de los puestos generados si se suman los que tienen doble nacionalidad.
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