A empujones por un escaño a tiro de cámara
Los diputados de Ciudadanos y Vox madrugaron para garantizarse la bancada central del hemiciclo
Diario Sur, , 04-12-2019Diputados a la carrera, empujones por hacerse con el mejor sitio y hasta un traspié inoportuno. Casi como en una coreografía ensayada hace tan solo seis meses, sus señorías llegaron ayer al Congreso con la lección aprendida. El primer día de pleno los escaños no están asignados y cada uno se sienta como puede, a excepción del Gobierno. Tiempo atrás se respetaba más o menos el espacio de cada grupo, pero ahora, con más peces en la pecera, buscar un escaño libre se ha convertido en la ley de la selva.
Si en mayo Vox se plantó en la carrera de San Jerónimo antes del amanecer para ocupar los mejores escaños tras el presidente del Gobierno, esta vez los de Santiago Abascal llegaron de los primeros para asaltar el queso central del hemiciclo, donde aspiran a sentarse a partir de ahora. Se encontraron con que los diputados de Ciudadanos ya hacían guardia en los pasillos para ocupar los mismos escaños. De hecho, se produjo un encontronazo entre el diputado de ultraderecha Luis Gestoso y el liberal Marcos de Quinto, con empujones incluidos, por ver quién se apropiaba de un sillón.
Una refriega «a la ucraniana», como la calificó el diputado de EH Bildu, Jon Iñarritu, que ganó el exvicepresidente de Coca – Cola y que permitió al partido naranja hacerse con casi toda la primera fila de esa bancada central, y una parte de la segunda, ocupando sus antiguos escaños. Aunque eso no impidió que los parlamentarios de Ciudadanos tuvieran que compartir fila con el PNV.
Por llegar los últimos, la mayoría de los cargos de Unidas Podemos acabaron desperdigados, mientras los de Esquerra y JxCat fueron relegados al gallinero. Medio oculto por las columnas del salón de plenos estaba también el líder de Más País, Íñigo Errejón. El que fuera confundador de Podemos regresó a la Cámara baja un año después de marcharse condenado a diluir su figura política en el Grupo Mixto y a luchar contra la irrelevancia que eso supone.
Su antiguo compañero de filas Pablo Iglesias, en cambio, sí ocupó un sitio preferente. Lo hizo junto a Irene Montero en la bancada socialista justo detrás de la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celáa, y el titular de Fomento, José Luis Ábalos, como si estuvieran esperando que se levantase alguno para ocupar los puestos como nuevos ministros de esta legislatura.
Con el juego de sillas finalizado, todo el protagonismo recayó de nuevo en el presidente de edad de la Cámara, Javier Zamarrón, el Valle – Inclán del PSOE. Hombre de palabra de otra época, cuidadoso con el lenguaje y exquisito en las formas, el socialista dio una lección a todos los diputados demostrando que otro talante es posible. Aprovechando la oportunidad que le brindó el reglamento del Congreso para dirigirse al hemiciclo pidió «perdón» a los ciudadanos por la incapacidad de los políticos para formar gobierno en la XIII Legislatura. Y lo hizo con la cabeza gacha.
Al lado de Zamarrón se encontraba Marta Rosique, la diputada más joven del salón de plenos. Vestida con una camiseta negra con las banderas de Cataluña, País Vasco y Galicia componiendo la palabra «independencia», la representante de Esquerra protagonizó el primer lance tenso de la recién estrenada temporada. Nombró a varios de los líderes del ‘procés’ encarcelados antes de iniciar la lectura por orden alfabético de los nuevos diputados electos. Su gesto provocó una airada protesta desde la bancada de Vox y una llamada de atención del presidente de edad. «Olvidemos este tiempo de nubes pasajeras», zanjó Zamarrón antes de dar comienzo a las votaciones.
Y si al diputado socialista le dio por hablar antes del pleno de cojeras y de diputados que no pueden acudir a votar a la tribuna, un inoportuno tropezón sumó a esta lista negra a Adriana Lastra. La portavoz del PSOE se torció un tobillo cuando bajaba la escalera para ir a depositar su voto. Al rescate salió Pedro Sánchez y Ana Pastor, médico de profesión. «Vamos a recoger los votos de los heridos», señaló Zamarrón antes de acercarse a ella para que pudiera depositar su papeleta en la urna. Gesto que repitió con una embarazadísima Macarena Olona y con Pablo Echenique.
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