El ‘Aita Mari’ salva a 78 personas y busca a otras 94 en su primera operación de rescate

En la última semana, más de 245 personas que se encontraban a la deriva han sido rescatadas en el Mediterráneo

Diario de noticias de Gipuzkoa, , 22-11-2019

Más de 245 personas han sido rescatadas en los últimos días en el Mediterráneo, 78 de ellas por el Aita Mari, el atunero guipuzcoano reconvertido en barco de salvamento humanitario, que por primera vez ha participado en tareas de rescate, después de las enormes trabas que ha sufrido para ejercer su labor por parte del Gobierno español y que ha obligado a la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) a buscar puerto en Sicilia.

En aguas del Mediterráneo central no hay tiempo para relajarse. La cercanía del invierno y las pocas horas de luz no rehuyen a los inmigrantes que zarpan en patera desde la costa de Libia con el objetivo de alcanzar suelo europeo. Por ello, la presencia de barcos de salvamento humanitario como el Aita Mari o el Open Arms resulta estos días fundamental para tratar de minimizar al máximo el drama que se vive en la zona, donde miles de personas se dejan la vida en el camino a un futuro mejor.

El buque de rescate guipuzcoano apenas ha tenido tiempo de aclimatación. Tras realizar labores de ayuda humanitaria en la isla griega de Quíos, adonde trasladó ocho toneladas de material humanitario que han sido repartidos en distintos campos de refugiados, partió rumbo a Sicilia y lleva cuatro días navegando en aguas de Malta. Son los días que han necesitado para comprobar in situ el drama que se vive en la zona.

Ya desde el martes las ONG que rastrean la zona tenían noticias de tres pateras que habían zarpado de Libia, noticias que el tiempo ha confirmado. Primero fue el Ocean Viking el que se topó con una de las embarcaciones a una distancia de 42 millas náuticas de Libia, con 94 personas a bordo. 56 de ellos eran adultos y 38 niños, de los cuales 29 viajaban solo.

Con esta alerta sobre la mesa, Aita Mari y Open Arms, los dos barcos restantes que estos días rastrean el Mediterráneo, acordaron repartirse las zonas de vigilancia, a fin de ser más eficaces en esta tarea. Las horas de exploración pronto dieron sus frutos. En la madrugada de ayer, el barco catalán se topaba con una embarcación a la deriva y en peligro de naufragio, con 73 personas a bordo, entre ellos 24 menores no acompañados y mujeres con niños de corta edad.

La situación al aproximarse a la embarcación, según relató la ONG a través de su cuenta de Twitter,era dramática, ya que los inmigrantes presentaban cuadros de “shock traumático, quemaduras de segundo y tercer grado, hipotermias grave, deshidratación” e incluso “heridas de bala”.

Pero el drama no cesa y pocas horas después, sobre las 18.00 horas de ayer, cuando estaba a punto de caer la noche, era el Aita Mariel que localizaba y auxiliaba a la tercera de las embarcaciones, con 78 personas a bordo, en aguas de Malta. “Estaban a unas 80-90 millas de distancia de la costa y calculamos que pueden llevar navegando dos o tres días fácil”, reconocían desde la ONG SMH al poco de producirse el rescate. Y sin tiempo de gestionarlo, el pesquero getariarra reconvertido en barco de rescate recibía la alerta de un bote a la deriva, con 94 personas a bordo, a dos horas de su ubicación. Al cierre de este periódico, el Aita Marihabía salido en su busca.

Estos barcos humanitarios esperan ahora la asignación de un puerto seguro para el desembarco de estas personas. Aunque los planes del Aita Maripasaban por concluir este mismo domingo las labores de rastreo, la ONG queda ahora a expensas de esta asignación para conocer su futuro cercano. En cualquier caso, desde Salvamento Marítimo Humanitario tienen claro que entre las opciones no se barajan el regreso del barco a España, ya que eso supondría “no poder volver a salir a realizar rescates”.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, fue de los primeros en felicitar al Aita Mari por su labor: “Toda la inversión y todos los esfuerzos puestos en común quedan sobradamente justificados cuando la realidad de unos hechos dramáticos se impone, como ha ocurrido hoy (por ayer), y cuando la acción humanitaria y la solidaridad se convierten en un imperativo insoslayable”.

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